BENSON & THOMAS: sobriedad náutica

 Fotos Marcos GUIPONI

La grifa sigue el diseño y el diseño sigue la función. Cuando además se persigue la calidad a nivel europeo, no solo por la confección de las prendas sino por el diseño visual y la comunicación que la rodea, el elemento indivisible es la sutil línea que los fusiona en el proceso creativo, y cuyo resultado se torna justamente en la conceptualización, donde resulta difícil separar la camisa del estante o el maniquí de la vidriera. Así entendió el arquitecto Pedro Livni la consigna para acompañar espacialmente el branding de BENSON & THOMAS, una marca de ropa masculina que apenas transita su cuarto año de vida en los principales puntos del circuito de moda y retail de Montevideo. Los locales reflejan una arquitectura interior que replica la atmósfera de un hombre con una vida activa, con un vestir clásico pero moderno, práctico y urbano a la vez. Muchos componentes del interiorismo, como el vigor de la veta de la madera, los vacíos iluminados, el dimensionado de las estructuras del mobiliario, la secuencia y la gran sobriedad en las tonalidades escogidas, dan lugar a la experiencia del slow design: un local para recorrerse a un ritmo diferente al de la vorágine exterior. La meta estuvo puesta en la calidad y en los detalles, y por consiguiente, los pasos estéticos que dio la marca en el desarrollo de su indumentaria, trasmiten un lifestyle que se identifica a la perfección con una marcada tradición náutica en el diseño de las prendas y lentes de sol, diseño que también se aprecia en las piezas gráficas que reproducen para sus diferentes campañas publicitarias.

 


Benson & Thomas sponsorea cada año equipos y tripulaciones en torneos náuticos y regatas internacionales; las más selectas que visitan nuestras latitudes. Estas acciones refuerzan su branding con el posicionamiento dirigido puntualmente al perfil de público al que apunta, reforzado recientemente con un co-branding establecido con Mercedes Benz para desarrollar una colección exclusiva que se comercializa en los locales de la prestigiosa firma automotriz en Montevideo y Punta del Este.

 

La particularidad del local en Montevideo Shopping es su ubicación en la parte vieja del mall, realizada por el Arq. Eladio Dieste. Por tal razón, la decisión desde el inicio, fue exhibir la bóveda de cerámica armada y la pared de doble curvatura de ladrillo. Al contar con gran altura, el arquitecto definió una sección cuadrada de 4 metros de ancho por 4 metros de altura para el local. “El entrepiso que define esta sección solo ocupa un sector parcial del local de manera que la bóveda y el muro de doble curvatura queden a la vista. La escalera de acceso al entrepiso se exagera como un personaje incómodo que ocupa el espacio para dar cabida a los probadores. Los laterales son ocupados por muebles de herrería y cajoneras de madera de pino, la misma madera utilizada en el piso”, agrega Livni.

En este caso, “la vidriera se entiende como un escaparate exento, se diseñó como un mueble que de manera ambigua define, a la vez que difumina el límite entre el interior y el exterior del local”, destaca el arquitecto. Lejos de los inmensos cristales translúcidos que en general marcan el acceso, una puerta negra fijada con bisagras (calidad Simons) ocultas en el canto, al abrirse se repliega totalmente hacia la pared lateral del acceso. El local Punta Carretas es un volúmen suspendido, en cuya pared frontal que da al espacio de doble altura sobre el acceso, se proyecta un mapping especialmente diseñado que activa y hace vibrar la superficie.
En Ciudad Vieja el piso es de vinílico en rollo y el techo se mantiene con la tirantería original de la construcción. Uno de los revestimientos laterales se genera con una papelería de pino continua, que bajo planos diseña nichos para el guardado y exhibición de las prendas.

El proyecto para la sede en el Punta Carretas Shopping, planteaba el desafío de lograr grandes superficies de exhibición en un local pequeño. Un recurso similar, suspender el depósito para optimizar el área fue la primera decisión. A partir de allí, Livni intercala progresivamente espacios a doble altura y espacios muy comprimidos, lo que destaca es la prolongación del suelo en madera de pino lustrada hacia “una gran escalera que extiende real y ópticamente la profundidad del local”, y destaca como elemento decisivo del proceso creativo. En la gran escalera que resulta se exhiben productos, y en la parte superior, mediante un puente, se accede al depósito. Debajo se encuentran los probadores, repitiendo el color negro para acentuar la presencia de las puertas. Una apuesta exitosa en pequeños locales que logra hacer del depósito un elemento visible e incorporado al diseño interior.

A ambos lados, placares realizados con tubulares metálicos van alternando diferentes espacios que se adaptan a la variedad y forma de los productos a exhibir. El escaparate exento como vidriera, la puerta pintada de negro al igual que los techos, el mapping y el diseño de la iluminación resolvieron funcional y estéticamente este ambiente casi bicromático que se repitió en este local.

En la calle Arocena, y como variante de los anteriores, el piso y el mostrador se realizan en monolítico pulido hecho en el lugar y la madera de pino maciza se utiliza en la escalera, probadores y en revestimientos laterales. La herrería queda alternada en los exhibidores y se muestra más esbelta, casi hasta el cielorraso, donde se dejan a la vista perfiles oxidados estructurales.

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