Cuando la SENSIBILIDAD redibuja la historia

Teatro Bartolomé Macció de San José

Este es el perfil de un arquitecto -con una especialización enfocada en recuperar el valor de la historia- que ha logrado consolidar y mantener una trayectoria de tres décadas. Con un objetivo sólido y claro desde sus comienzos, y la congruencia desde el discurso a la obra, se vincula al diseño institucional, y dentro de este, a la arquitectura sacra y educativa.

 

Diego Neri Spiller es egresado de la Universidad de la República, ha sido cofundador del estudio de arquitectura Collet-Neri, y se ha dedicado a la restauración y rehabilitación patrimonial. Como arquitecto restaurador, ha desarrollado el proyecto y la ejecución de varios Monumentos Históricos Nacionales. Fue miembro técnico de varias comisiones pro-restauración de arquitecturas patrimoniales, ex socio profesional de la Asociación Internacional de Vitralistas de Chartres y conferencista en la Universidad de Montevideo (UM) con la temática de arquitectura y restauración

Diego Neri Spiller es egresado de la Universidad de la República, ha sido cofundador del estudio de arquitectura Collet-Neri, y se ha dedicado a la restauración y rehabilitación patrimonial. Como arquitecto restaurador, ha desarrollado el proyecto y la ejecución de varios Monumentos Históricos Nacionales. Fue miembro técnico de varias comisiones pro-restauración de arquitecturas patrimoniales, ex socio profesional de la Asociación Internacional de Vitralistas de Chartres y conferencista en la Universidad de Montevideo (UM) con la temática de arquitectura y restauración.

El estudio dirigido por el Arq. Diego Neri está conformado por un equipo de profesionales jóvenes, quienes desarrollan su actividad en un entorno motivante y entusiasta, con gran empuje e iniciativa en cada área de desempeño como lo son el diseño, la ejecución y el gerenciamiento de obras civiles. El equipo está formado por la Arq. Gabriela Mallek (coordinadora), Martín de León (dpto. contable), Arq. Diego Marconi y Arq. Rosina Urroz (obra), Arq. Carla Miranda, Arq. Clara Traverso y Arq. Federica Lagomarsino (proyecto), Pablo Calzada (maestro de obra), Santiago Barceló y Lic. Néstor Verde (dpto. informático). El objetivo primordial de este grupo liderado por Neri es brindar soluciones integrales y satisfacción total a su selecto grupo de clientes. De esta forma se alimenta día a día su fidelidad, imprescindible para lograr resultados a corto y largo plazo; labor que se apoya estratégicamente en la empresa Port Belnaud Construcción, que materializa idóneamente las obras concebidas. Al día de hoy, la excelencia alcanzada ha dado como fruto más de 400 obras concretadas.

 

Foto Chino PAZOS

 

 “Cada desafío genera una combinación diferente de actores que tiene como objetivo la búsqueda de la calidad y eficacia del producto. Así es como trabajamos, sin jefes permanentes, sino equipos mutantes conformados a la medida de cada reto que vamos a encarar”.

 

A principios de los años noventa, Diego Neri inició su actividad integrando equipos de restauración edilicia, trabajando en una de las casas más antiguas de Punta Gorda como lo es “Coelum et Mare”. Desde ese entonces ha intervenido en numerosos hitos históricos: desde teatros como el Bartolomé Macció de San José, antiguas residencias como la de Don Carlos Reyles en Melilla, hasta las principales catedrales del Uruguay como la de Mercedes, Soriano. 

Ha participado en prestigiosos encuentros de recuperación patrimonial, tanto nacionales e internacionales. Estas instancias han retroalimentado su compromiso para la evolución constante en esta área. Algunos de sus aportes están vinculados a patologías y gestión de la calidad de la construcción en Uruguay. Internacionalmente ha participado de eventos especializados en recuperación: “Retablos, estudios, proyectos e intervención” en Bolivia; workshop sobre “¿Cómo realizar un informe para UNESCO solicitando la declaración de “World Heritage” para un bien patrimonial de Uruguay?” (en conjunto con la Dra. Concepción Peig de la Universidad Internacional de Cataluña) en Montevideo, y la ponencia “Restauración de Cubierta de Cobre del Palacio Legislativo” en el VII Encuentro Internacional Ciudad y Memoria, La Habana Cuba, Patrimonio y Vulnerabilidad. En la misma línea, interesado por edificios históricos de nuestro país y obedeciendo a su espíritu inquieto, desarrolló su faceta de investigador que lo tuvo inmerso en reconocidos trabajos. Entre otros, se concentró en temáticas como el comportamiento de techumbres de cobre en Uruguay, el relevamiento arquitectónico de templos de Montevideo y la reconstrucción de revoques antiguos. Todo ellos dieron lugar a artículos técnicos en publicaciones nacionales entre los años 2004 y 2006. A propósito, compartimos a continuación la entrevista realizada por Doble Altura deco.

Reestructurar funcionalidad y símbolo  

Fotos Marcos BANINA, Juan Pablo PEDEMONTE y Carlos PAZOS

Esta embajada ubicada en Bulevar Artigas y Chaná, es un majestuoso edificio de cuatro niveles construido en las primeras décadas del 1900, que el Arq. Diego Neri abordó como proyecto integral, otorgándole la confortabilidad requerida para mantener el edificio en funcionamiento y rescatando el símbolo de una época de oro de la arquitectura uruguaya. Si bien la iniciativa de ejecutar las obras, surgió años antes gestando una serie de propuestas con ulteriores definiciones, fue en el año 2017 y comienzos del 2018 que se concretaron los trabajos. Por ejemplo, se dio respuesta al acondicionamiento, se resolvieron varios nudos circulatorios dando cabida a una reestructuración y se modernizaron todas sus instalaciones (incluyendo obras de hormigón armado, albañilería, eléctrica, sanitaria, herrería, aberturas, reparación de cubiertas, pintura total exterior e interior), así como tratamiento de maderas de origen y suministro de equipamiento.

En cuanto al desarrollo programático: se ampliaron y reformaron sectores de la actual vivienda, de oficinas con zonas de servicio, y se lo dotó de accesibilidad universal sin escalones en todos los niveles. Para la iluminación de estos espacios se abrió un nuevo patio en el lado oeste, se creó un hall de acceso categorizado como entrada al edificio -que oficia de recibidor de autoridades- y conecta los distintos niveles mediante el ascensor existente. Se generaron cuatro oficinas completas y muy bien equipadas (todas ellas con iluminación natural); una zona de sellado de documentos; un toilette y zonas de descanso, y la reformulación de espacios de ingreso, estacionamiento y maniobra en la zona posterior, con un acceso exterior directo, pero techado, para recepción diplomática.

Constructivamente se ejecutó integralmente la cocina, adecuándola a los estándares actuales de funcionamiento. Se realizaron a nuevo quince baños en todo el conjunto y se integraron innovadores sistemas de climatización por aire frío/caliente en formato de instalación sectorizada, de modo de tener un control independiente del nivel de temperatura de cada una de las zonas. Para mejorar el aislamiento de la planta superior se aprovechó el espacio entre los paramentos interiores y la cubierta como cámara de aire ventilada que -con recursos constructivos que no implicaron obras de gran magnitud- facilitó la ganancia de calor en invierno y redujo la transmisión térmica en verano, mejorando así el confort para su habitabilidad, entre otras cosas.

Desde el punto de vista estético y simbólico se trabajó con su imagen integral mediante materiales nobles como mármoles y maderas. El tratamiento de la envolvente exterior se ejecutó cuidando los detalles para mantener su imagen original, contemplando delicados destaques de sus ornamentos. Los trabajos de pintura y reconstrucción interior respetaron elementos del interiorismo de época como frisos y molduras, todos restaurados por operarios especializados. Incluso en las sustituciones de las aberturas se conservaron las dimensiones originales de las mismas.

 

Desde aquella primera residencia “Coelum et Mare” hasta la
reciente intervención en la embajada ¿qué aspectos te hacen
reflexionar sobre tu evolución profesional en esta área?
Los años de ejercicio profesional han generado una transformación evidente. Uno evoluciona, podríamos decir desde lo técnico a lo humano. En los primeros desafíos de obras complejas, primaba la resolución técnica de los detalles constructivos que los conformaban. Con el correr del tiempo, al consolidarse ese basamento técnico, las decisiones proyectuales y en obra, se empiezan a tomar de forma más natural. Lo anterior, naturalmente, nos lleva a añadir otros elementos, con una carga implícita mucho más subjetiva y humana, logrando por lo tanto un producto más integral y un resultado más emocional. La experiencia recorrida nos brinda justamente esa sumatoria de ingredientes que nos enriquecen.

¿Desde qué óptica comenzaste a investigar sobre las cubiertas de cobre de antiguos edificios en nuestro país?
Durante 25 años de materialización de proyectos, hemos podido comprobar que los tipos de intervenciones asumidas, se veían desprovistas de personal formado en estos ámbitos, acorde a nuestros protocolos de trabajo y requeridos para la restauración y recuperación patrimonial. Nació entonces, la necesidad de formar gente (artesanos y maestros), que implicó la creación de una empresa constructora que los nucleara. Hoy tenemos una alianza estratégica con Port Belnaud Construcción para poder profundizar en los oficios inherentes a los edificios Monumento. Estos son los oficios del mármol, de molduras de yeso, de vitrales, de piedra o madera esculpida, y entre ellos, el cobre. Al ser un material de una nobleza única, se convierte -históricamente utilizado- en la mejor solución para aplicar en cubiertas de edificios que deben perdurar. Fue y es medular en estos casos, el tan mentado Savoir-faire.

 

De lo conceptual a lo celestial: la materialidad de lo intangible

En 2015 y 2017 participó de encuentros de arquitectura y arte sacro realizados en Brasil. Esta oportunidad lo vinculó directamente con el sacerdote Marko Ivan Rupnik, reconocido artista y mosaísta de numerosas iglesias como la capilla Redemptoris Mater del Palacio Apostólico de la Ciudad del Vaticano, la iglesia de San Giovanni Rotondo, los santuarios de Fátima y Lourdes y la catedral de la Almudena de Madrid. Pero desde mucho antes, una larga lista de parroquias, capillas, santuarios, centros pastorales y edificios vinculados a la curia en Uruguay fueron intervenidos por el Estudio del Arq. Diego Neri. Destacan por ejemplo la conformación de nuevos salones en Colegio y Liceo Don Bosco (Punta de Rieles), la reforma integral del Hogar y Capilla Hijas de la Caridad de San Vicente de Paul (Reconquista y Misiones), el proyecto de iluminación (además de trabajos de restauración, mantenimiento y embellecimiento interior) de la Iglesia Nuestra Señora de los Dolores (Dolores, Soriano) y la renovación y embellecimiento exterior de la Parroquia San Ignacio de Loyola (Rossell y Rius y Feliciano Rodriguez). Estas son solo algunas de las más significativas, tanto en metros cuadrados intervenidos, como en la profundidad conceptual y constructiva abordada. Con este enfoque existen bajo su supervisión otras obras en ejecución como la ampliación de nuevas áreas y restauración de cubierta del sector ciclo básico del Colegio y Liceo Don Bosco (Punta de Rieles), la restauración del interior y fachadas de la Capilla del Colegio Santo Domingo (Rivera y A. Díaz) y el mismo abordaje en el Hogar Hermanas Domínicas (calle Norberto Ortiz).

En particular, la restauración de fachada y trabajos varios en la cúpula, techos, cimientos, desagües y aberturas de la Iglesia Nuestra Señora del Luján (A. Díaz y Miguelete), conformó un desafío que ejemplifica la especial sensibilidad en la interpretación de lo que un recinto de peregrinación religiosa representa para sus fieles. Esto sucede los días 19 todos los meses, cuando miles de personas visitan esta iglesia conocida como “San Expedito” buscando la consagración de sus anhelos y protección.

El equipo de Neri realizó una puesta en valor de todo el edificio para poder generar el entorno estético y funcional adecuado a las necesidades de sus feligreses. “Hoy podemos visitar esta iglesia y sentirnos en un ambiente armónico que invita a la contemplación y a la reflexión” expresa. Las obras incluyeron el mantenimiento de toda la iglesia, abordando tanto las más tradicionales en su ejecución (limpieza exterior e interior de superficies, restitución de revoques, acondicionamiento de la pinotea original del piso, sustitución de vidrios, reparación de tejas e impermeabilización de la cúpula), como las vinculadas a sistemas de última tecnología (método de ondas electromagnéticas de alta frecuencia para dar solución a patologías humídicas de los cimientos), y las relacionados a las nuevas normativas de accesibilidad. El proyecto de iluminación se realizó de cero evaluando cada una de sus naves, su espacio de luz difusa y sus sectores de destaque.

 

¿Qué significó la experiencia directa de participar en talleres del artista y mosaísta M. Rupnik?
El padre Marco Ivan Rupnik, (S.J.) es de las personalidades más interesantes de escuchar por su concepción tan equilibrada del mundo. Su formación en arte, filosofía y letras -y especialmente en el campo de la teología- inunda su obra, no dejando un solo elemento librado al azar. Es fantástico ver plasmada la conjunción entre la teoría y la ejecución. Muchos de sus mosaicos son en forma y contenido una fuente de inspiración para el aggiornamiento pictórico de los recintos religiosos actuales. Desde mi óptica, un maestro de nuestra época que no se puede dejar de considerar. Para mí fue uno de los mayores regalos poder escucharlo y conocerle personalmente.

En los edificios de corte religioso ¿cómo se interpone el arte sacro en las intervenciones espaciales, pictóricas o escultóricas?
La restauración arquitectónica de carácter sacro ha transitado a lo largo de la historia por necesidades diferentes. Los requerimientos funcionales del nuestro siglo distan de aquellos originales cuando se levantó el templo. Hacemos referencia fundamentalmente a los requerimientos espaciales de la propia liturgia, que se han modificado especialmente en virtud del concilio, lo cual ha llevado a la necesidad de importantes cambios arquitectónicos. Hablamos de la conformación del Presbiterio en templos construidos antes del Concilio Vaticano II de principios del año 1959. Antes de esta fecha, el párroco a cargo de la misa daba la espalda a los fieles, mirando hacia Cristo, hacia la Cruz. Con los cambios aparejados, entre otras modificaciones que generó, citamos la forma distinta de celebrar la Eucaristía, dirigiéndose ahora a los feligreses, hablándoles en su lengua vernácula y no en latín. Por lo tanto estos espacios debían ser modificados para permitir la nueva modalidad y acondicionar los recintos para que la voz humana fuera inteligible y se amplificara el sonido. Esta es una de las problemáticas más recurrentes, la cual impacta en las intervenciones espaciales a la vez que pictóricas y escultóricas. Asimismo, y en otro orden de importancia, se deben incluir acondicionamientos como la iluminación y la calefacción, entre otros, todo lo cual lleva a modificaciones arquitectónicas que implican intervenciones en lo Sacro.

 

Multidisciplinario, sistemático y con tecnología aplicada

Dentro del marco institucional, sea en un recinto con fines educativos, comerciales, financieros o culturales, el pasaje del concepto al efecto es el proceso, que es como un libro abierto que cada arquitecto despliega a lo largo de la tarea asignada. Además de las obras mencionadas anteriormente, en lo que respecta al tratamiento de espacios signados por reconocidas instituciones donde el Estudio Neri abordó trabajos específicos en diversas áreas solicitadas, la reciente aprobación del proyecto de la nueva sede de la Escuela de Negocios de la Universidad Católica del Uruguay (UCU), Edificio Semprún Business School (seleccionado entre propuestas postuladas por cuatro estudios), recompone toda una lógica profesional que Neri ha desarrollado en base a su propia experiencia y la cataloga como los cinco pilares fundamentales de su práctica profesional.

En primer lugar, la formación de equipos de trabajo de distintas disciplinas para encarar intervenciones complejas y delicadas como la restauración edilicia en inmuebles con valores artísticos dispuestos a incorporar nuevas funciones, o simplemente “aggiornar” un monumento histórico conservando su destino. “Para el éxito de estas intervenciones en exquisitos edificios, ha sido necesario conjugar los aportes de destacados profesionales; ya fueran historiadores, antropólogos, ingenieros de diversas disciplinas, como también de los jefes de artesanos más importantes de nuestro país o incorporando artistas y personal técnico de empresas especializadas”, agrega el arquitecto, entendiendo el abordaje multidisciplinario como la suma de aportes que dan valor al resultado.

 

“La complejidad mayor radica en interpretar
el espíritu de una obra, y preservarlo”.

 

 

Para llevar a cabo esta interacción, “se procura adaptar a nuestro medio una sistemática de trabajo ordenada, que ha logrado cumplir estándares de alta calidad con un estricto cumplimiento en los plazos, tanto de los proyectos ejecutivos como de la realización de las propias tareas. Dado que el resultado de las intervenciones de restauración edilicia dependen de muchos factores y personas, como de sus colaboradores, se ha consolidado un método que conjuga el estricto cumplimiento de los plazos, con la necesaria dedicación de tiempo que requiere la restauración”, observa con la satisfacción de poder plasmar la sistematización como método de trabajo.

Al pensar en restauración edilicia, el común de las personas puede no asociar la tecnología estrictamente como la conocemos. Sin embargo, la experiencia adquirida del estudio en programas como casas cambiarias, oficinas, teatros, canales de televisión e iglesias (con parámetros lumínicos, acústicos, térmicos y de instalación en general), han aportado soluciones para incorporar la tecnología, que evoluciona año tras año y es propuesta por cada grupo especializado de trabajo.

Según su experiencia, la dirección de una obra patrimonial se debe encarar de manera muy diferente a la que corresponde a una construcción nueva. “Son dos maneras de estar en obra, con una organización y métodos muy diferentes. Sólo un director de obra experimentado en estos temas logra buenos resultados”, incluso respecto a la seguridad, “capitulo muy delicado, ya que las circunstancias y situaciones se multiplican, y se requiere de experiencia en este ámbito, pues son muchísimas las variables que intervienen. La seguridad de obra es un trabajo en conjunto en el que la atención y conocimiento del director es determinante”, agrega Neri.

 

La Universidad Católica aborda permanentemente el desafío de actualizarse. Así es como guía la educación terciaria en el mundo entero desde siempre. Esto está directamente vinculado con las iniciativas de sus autoridades, las que no dudan en proponerse nuevas maneras de formar, que deben estar contempladas en una infraestructura específica y modernizada. Ese es el marco donde se emprende un nuevo proyecto, que conjuga tensiones positivas de diferente índole. En este duelo, es que la calidad debe ser lograda a partir de la eficiencia y la economía, lo flexible debe potenciar lo específico y lo contemporáneo apoyarse en lo clásico.

A grandes rasgos, la nueva sede será una edificación de 4 niveles más un subsuelo donde estratégicamente se distribuyen los distintos locales del programa. En el nivel principal se contará con acceso visual jerarquizado hacia la Avenida 8 de octubre y otro funcional, por la calle Estero Bellaco, por el que emerge una triple altura. El interior y su vida es visible desde el exterior mediante las diferentes pieles del edificio, las cuales permiten la contemplación con diferentes tamices y logran cambiar la perspectiva del edificio según la necesidad. Desde el interior, la conformación espacial de la triple altura -incluyendo también las diferentes bandejas- permite un atisbo de cada parte constructiva que genera un gran volumen de recibimiento y ordenamiento de los espacios.

Cuenta con un auditorio de alta tecnología, una cafetería con espacio de preparación propia, aulas standard y aulas premium para la formación MBA en un entorno parquizado. La concepción arquitectónica toma como fundamento la interrelación de los usuarios, viéndose potenciada la comunicación que permita la circulación del conocimiento. Este fue un concepto clave del proyecto: en ese marco, la tecnología se utiliza como una herramienta que acompaña y completa una circulación intangible.

Sede central Banco República (proyecto integral de reconstrucción exterior)

 

A diferencia del diseño residencial ¿qué parámetros se intentan transmitir en el abordaje espacial de una obra institucional? ¿Y desde lo intangible, el recogimiento de la creencia religiosa?
Todo abordaje dependerá de la institución que se trate. La virtud de un arquitecto estriba en la capacidad de interpretar al cliente y al programa arquitectónico para plasmarlos en espacios estéticos que deberán cumplir una función. No creo en las soluciones molde, donde todas las obras de un arquitecto son semejantes entre sí. Cada programa debe tener un lenguaje propio que refleje la funcionalidad y la intención del cliente. Por ello resulta imprescindible transmitir esa esencia mediante las diferentes percepciones de los sentidos. En particular, lo religioso se debe reconocer interior y exteriormente mediante lo que se percibe a través de la vista, pero además con el oído, el olfato e incluso con el tacto. La verticalidad y el control del ingreso de la luz natural por las aberturas de un templo, sumado al grupo de notas reverberadas de la voz y el olor a incienso, son valores sensoriales ineludibles en los ambientes religiosos. El usuario que va a un establecimiento bancario debe interpretar el lugar donde está, un espacio de características muy diferentes y de escasa permanencia, que no debe invitarlo precisamente a la introspección, como sí debe ser (o sugerir) un templo.

 

La sala teatral como espacio mucho más multifuncional que antes ¿qué especial desafío compone el aggiornamento del teatro como edificio con los requerimientos de escenografía, luminotecnia y cajas acústicas que demandan las performances culturales actuales?
La complejidad mayor radica en interpretar el espíritu de la obra y preservarlo. En ese sentido, la dificultad radica en incorporar las nuevas tecnologías de las exigencias actuales en un edificio ya construido, en una envolvente original, muchas veces patrimonial, con severas limitaciones de actuación formal en aquellos elementos protegidos. Las instalaciones de combate y prevención de incendios, de monitoreo y vigilancia, de control inteligente de la iluminación y calefacción, así como los mismos dispositivos de climatización, representan en la mayoría de los casos un desafío a resolver. Por otra parte, los aspectos normativos, los ergonométricos, los de accesibilidad universal y otros requerimientos organizativos, requieren de una mirada muy cuidadosa para incorporar todo dentro de una misma cáscara sin perder la esencia, el alma de ese espacio.

IAVA (cubierta)

 

Por un lado ¿cómo definirías los fenómenos que involucraron las demoliciones del Hotel San Rafael en Punta del Este o el edificio de Assimakos en Montevideo?; y por otro, el incendio en Notre Dame en París.
De los tres ejemplos que mencionás, los dos primeros en nuestro país representan una muestra de que no solo los valores estéticos y/o culturales de determinadas creaciones arquitectónicas son un estímulo para forjar la identidad de una comunidad, si no que pueden llegar a ser más fuertes aún con una potencia ciclópea incluso, otro tipo de estímulos que inclinan los platillos de la balanza. Por ejemplo el móvil económico. Si está bien o mal, dependerá de qué lado lo miremos.
Pero sí, resulta notorio que las instituciones nacionales que limitan este tipo de acciones, puedan verse en muchos casos debilitadas, y por lo tanto, deberíamos colocar un llamado de atención en relación a lo que aspiramos como sociedad.
Con respecto a Notre Dame, el fuego se originó por un descuido, por errores humanos. Aún en países de primer mundo, contando con todos los recursos económicos, no se siguieron los protocolos de protección física que deben llevarse a cabo en toda obra, y más aún en un Patrimonio de la Humanidad a preservar. Esto nos lleva a pensar lo limitados que somos, nuestra pequeñez humana. Como anécdota, recuerdo siempre que desde los primeros años, los grandes arquitectos de las Catedrales incluían algún error insignificante en sus obras para confesar su cortedad al embarcarse en algo tan mayúsculo como es una obra de arquitectura sagrada. Así somos.

 

 

Teatro Miguel Young (Proyecto ganador de Fondos Concursables MEC, restauración y reciclaje)

Después de recorrer este perfil no quedan dudas del talento y profesionalismo del Arq. Diego Neri, quien junto a su equipo tuvo a su cargo la mayor parte de las restauraciones de los edificios históricos y santuarios religiosos de nuestro país, devolviéndoles ese porte supremo con que fueron concebidos alguna vez. Cada etapa de una obra: previa, durante o posterior a ella es un proceso complejo, y llega a buen puerto solamente si los engranajes intervinientes en toda la maquinaria que les da vida, se amalgaman de forma clara y organizada, con la impronta insustituible del amor a lo realizado. En el estudio del Arq. Diego Neri la clave para que esto suceda radica en “un profundo respeto hacia el grupo humano y cada uno de los involucrados de lleno en la arquitectura como profesión, compartiendo el disfrute de desarrollar la actividad individual dentro de un colectivo, para lograr un trabajo preciso, bien realizado y a tiempo. De la misma forma, nuestro relacionamiento con un cliente inversor, con un subcontrato o con un operario, se transforma en la palanca que nos permite alcanzar el mejor servicio a la sociedad”.

 

www.arqdiegoneri.com

 

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