Un ECOPARQUE ejemplar en la región

Fotos | Agustín IRAZÁBAL

La Reserva de Flora y Fauna Dr. Rodolfo Talice es el resultado del proyecto “Flores por la vida”, inaugurado el 30 de julio de 1991 en el departamento de Flores. En la actualidad, dicha reserva está comprendida dentro del programa Geoparque Grutas del Palacio, área que junto a las pinturas ruprestes de Chamangá (localizadas al este de Trinidad) forman parte desde 2013 de la Red Global de Geoparques de UNESCO.

 

En una superficie de 75 hectáreas con un gran lago central, conviven 1.500 animales de 150 especies diferentes, entre ellos, mamíferos, aves y reptiles, tanto autóctonos, como provenientes de diversas partes del planeta. El Ecoparque Tálice es un emprendimiento ejemplar, ubicado en el centro del país, que trasciende el interés departamental y nacional, posicionándose a nivel regional, entre otras cosas, por el alcance de la inversión en relación a su escala y por sus características que lo colocan a la altura de parques temáticos como Temaiken en Argentina y otros en el Caribe, Estados Unidos y Europa.

Cuando se creó la reserva se hizo un homenaje en vida al Dr. Rodolfo Talice, quien fuera el primer parasitólogo académico uruguayo, profesor catedrático, investigador de vasta trayectoria con una contundente vertiente intelectual y promotor activo de las ciencias biológicas (especialmente de la epidemiología). Precisamente, Talice trascendió en esta área, que luego lo destacó como figura científica referente de Uruguay durante varias décadas del 1900. En un nuevo siglo llegaron las perspectivas de sostenibilidad para esta reserva, que desde su creación, fue gestionada en la órbita municipal de la Intendencia de Flores, y es en 2016 que dicha municipalidad hizo un llamado a expresión de interés
para el desarrollo turístico del departamento, entre los que se contaba la Reserva de Flora y Fauna Rodolfo Talice. Actualmente, si de gestión se trata, este es un exitoso ejemplo de integración de las órbitas pública y privada. La propuesta ganadora fue adjudicada al primer proyecto público/privado (cuya sigla es PPP) en turismo de Uruguay. El proyecto, que dotaba a la reserva de más y mejores servicios, así como de entretenimientos de carácter lúdico educativo, fue aprobado de forma unánime por la Junta Departamental, y en enero de 2017 comenzaron las obras de cara a reinaugurar en setiembre de 2018.

Los niños son el mayor tesoro para este proyecto que está pensado para que concurran con sus familias, sus maestras o sus amigos. Son, sin dudas, quienes más aprecian la experiencia, pensada en el mundo en que les tocará transitar y enmarcada en un área privilegiada que les permite aprender jugando.

Esta es una gestión que beneficia a toda la sociedad uruguaya, y que además de posicionarse como un ejemplo en la región, como el segundo geoparque en Sudamérica en obtener el reconocimiento de la UNESCO, Ecoparque Talice, como se lo conoce hoy, fusiona historia y contemporaneidad, y se suma dentro de los cinco emprendimientos
en la región reconocidos internacionalmente, siendo el único con ese estatus en Uruguay.

 

Se suceden rincones infantiles de esparcimiento especialmente adaptados.
Muchas de las áreas de instalaciones y circulaciones del ecoparque, cumplen además con la Ley de Accesibilidad de Personas con Movilidad Reducida, posibilitando una inculsión ciudadana a la que se seguirán incorporando dispositivos especializados.

 

¿Qué es un geoparque?
“Los Geoparques Mundiales de la UNESCO son áreas geográficas únicas y unificadas, en las que se gestionan sitios y paisajes de importancia geológica internacional con un concepto holístico de protección, educación y desarrollo sostenible. Un geoparque utiliza
su patrimonio geológico en conexión con todos los demás aspectos del patrimonio natural y cultural del área. Uno de sus objetivos es aumentar la conciencia y la comprensión de las principales problemáticas que enfrenta la sociedad, como el aprovechamiento sostenible de los recursos naturales, la mitigación de los efectos
del cambio climático y la reducción del impacto de los desastres naturales. Mediante la sensibilización de la importancia del patrimonio geológico del área en la historia y la sociedad actual, los Geoparques Mundiales de la UNESCO dan a la población local un sentimiento de orgullo de su región, y fortalecen su identificación con el área. A su vez, se estimula la creación de empresas locales innovadoras, de nuevos puestos de trabajo y cursos de formación de alta calidad, a medida que se generan nuevas fuentes de ingresos a través del geoturismo, protegiendo al mismo tiempo, los recursos geológicos del área.” Este pasaje es solo un extracto del enunciado publicado por la Biblioteca Digital de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, en 2017, que además lo enmarca otros parámetros y características de los Geoparques Mundiales
de la UNESCO, cuya Oficina Regional de Ciencias Naturales para
América Latina y el Caribe tiene sede en Uruguay.

Celebrando el Patrimonio de la Tierra, sosteniendo
las comunidades locales.

Más que una ecoaventura, una experiencia. 
El ecoparque tiene una gran extensión con zonas restringidas a los peatones como el Valle de los Ciervos, un área de 35 hectáreas donde residen tres tipos de estos animales de indiscutida belleza, junto con pecaríes y decenas de aves. Aquí se hace necesario ingresar
en los ómnibus eléctricos (que son silenciosos) para no perturbar a los animales. El recorrido se hace en formato de Safari Fotográfico desde el propio vehículo, pasando por todas las demás zonas de mayor importancia del ecoaprque. Otra de las atracciones preferidas por los chicos es el Rally Salvaje: autos a pedal de gran disfrute para niños y también para adultos, que permiten recorrer pistas con diferentes perspectivas del ecoparque, transitando por caminos que pasan muy cerca de muchos de los animales que lo habitan.

El mayor potencial del parque son las atracciones, pero de nada sirven si la secuencia no refleja un aprendizaje, característica sostenible que está presente en toda la experiencia. En esa curva de aprendizaje se encuentra también el equipo multidisciplinario que privadamente gestiona el parque, concientes del éxito obtenido respecto a las expectativas planteadas antes de comenzar las obras. Hasta 2015 la reserva era visitada en promedio por unas 55 mil personas al año; ese número se ha triplicado en el primer año posterior a su apertura, realizada en setiembre del pasado año.

Una de las características que se busca es la constante renovación, que la gente encuentre cosas nuevas cada vez que lo visita, no solo en instalaciones y actividades, sino nuevos animales, cuya vida transcurre entre nacimientos y nuevas incorporaciones. Es de imaginar que con tal cantidad de personas que ya han visitado el parque, estos provengan de cada rincón del país, pero no solo desde los departamentos más alejados como Artigas o Cerro Largo, sino de parajes y pueblos que parecieran escondidos en nuestro territorio; desde estos recónditos lugares llegan con mucha frecuencia escuelas rurales con una avidez indescriptible por disfrutar de esta aventura única.

No es un zoológico, ni un parque municipal, es un espacio natural donde el diseño de varios layouts se entretejen en forma, función y propósito, para que los más chicos encuentren un entorno mágico y sensorial, sin pantallas personales. Uno de los objetivos es generar zonas específicas para experimentar sensaciones, algunas a través del contacto con elementos naturales como el agua, la tierra y las especies, y otras, conectadas a creaciones artísticas. Con la autoría de artistas de primera línea en la región, se instalaron intrépidas y magníficas esculturas que transportan a la fantasía, dotadas de vasta percepción sensitiva experimentada de diferentes formas según las edades. Algo de esto se desarrolla en el Portal de los Ciervos, en el Imperio de los Carpinchos, en la Tierra de los Faraones y en el Reptilario, con réplicas exactas de estos animales en dimensiones que superan los 6 metros de altura y más de 8 de longitud, realizados en poliuretanos nobles y fibras resistentes, a la altura de reconocidos parques internacionales.

 

“Eco”, prefijo de responsabilidad ciudadana.

Al mismo tiempo que se aplicaba para el reconocimiento de esta organización internacional, se buscó alinear las conductas de la comunidad para que salvaguarden la ecología en la zona. Se trata entonces, de un parque recreativo y educativo, creado para celebrar la convivencia armoniosa entre las personas y la naturaleza, promoviendo
hábitos y conductas tales como el cuidado del medio ambiente, la importancia de la actividad física y el esparcimiento, junto al respeto hacia uno mismo, hacia el planeta y hacia la diversidad de los seres vivos que lo habitamos. Por esta razón, caracterizarlo y encausarlo como un proyecto “eco”, alineó de forma perfecta la conservación de la biodiversidad con la educación y la recreación como ejes temáticos que conectan las actividades con la infraestructura.

Cerrando una década en que Montevideo le dijo adiós al histórico Zoológico de Villa Dolores, redireccionar el foco hacia un lugar con estas características -que contempla a los animales en un hábitat y no un muestrario de colección, como sucedía en el antiguo zoo- es una tarea inevitable y muy entusiasta. Según las características de cada especie, la
reserva nace y se desarrolla como un refugio donde se reciben animales que fueron incautados, abandonados o donados por personas que los tenían en condiciones inapropiadas. En Ecoparque Talice se encuentran toda clase de animales, a los que se intenta dar una mejor calidad vida, de acuerdo a las necesidades de su especie.

 

Uno de los pilares fundamentales del ecoparque es difundir valores que tengan que ver con la preservación y cuidado de la naturaleza, sobre todo entre estudiantes y familias en general.

Para comunicar este objetivo resultó vital plantear actividades lúdicas, atracciones y entretenimientos para hacer llegar el mensaje de una forma más divertida y efectiva. En tal sentido, Lalo y Pancho, son en gran parte los protagonistas del éxito del ecoparque. Se trata de dos personajes creados para darle identidad a la reserva y atraer a los más pequeños a través del lenguaje del juego. Desde el punto de vista gráfico fueron materializados en gigantografías que dan la bienvenida a los visitantes e invitan a conocer y aprender cómo viven los animales en su hábitat natural, jugando a ser grandes aventureros en las instalaciones que, desde el comienzo del recorrido, van describiendo sus características y ubicación.

En el marco de la sostenibilidad ambiental que el ecoparque promueve, se desarrollaron diferentes áreas temáticas en el proyecto con sus servicios vinculados. A modo de ejemplo, hay autobuses eléctricos que recorren gran parte del predio, embarcaciones a pedal en el lago y una nave orgánica que no parece pertenecer a un trozo de campo uruguayo.

Contemplando la visibilidad y la viabilidad de un emprendimiento de estas características, Ecoparque Talice pasó por procesos de gestión, investigación y consultas en el extranjero para retroalimentar un cúmulo de ideas, hacerlas posibles y luego aterrizarlas a la escala
local a través de funcionamientos y posibilidades constructivas disponibles. Se encuentra en la fase siguiente a la de su lanzamiento transitando un crecimiento sostenido de dinámicas permanentes en caminería, iluminación, señalética, arte aplicado, diseño de la identidad, accesibilidad y mantenimiento, entre otros. Lo destacable además, es el cambio cultural que este concepto de entretenimiento promueve dentro del grupo de programas a cielo abierto, que en nuestro país existen una gran variedad, pero concentrados en la franja costera o en la zona termal. Esta propuesta logró cambiar el paradigma, haciendo vibrar al interior del país como una opción agreste y alternativa al turismo de sol y playa, con servicios acordes y de primera línea.

Entre lo lúdico y lo edilicio, una arquitectura consciente

Un punto aparte han sido las construcciones edilicias que reformularon esta reserva en un ecoparque. Con ese fin, el Estudio de Arquitectura Real – González Posse, integrado por los arquitectos Daniel Real Ihlenfeld y Álvaro González Posse, tomó el desafío de materializar y ejecutar la visión inicial de la propuesta, ajustándose en todo momento a
los estándares que exige la calificación como Geoparque Mundial de la UNESCO. La implementación y el proceso de transformación consistió en la instalación de nuevos atractivos, contribuyendo a mejorar la calidad de las prestaciones existentes, sin perder de vista la conservación de la biodiversidad, proyectando las áreas de la educación como parte de la recreación. “El Ecoparque Talice es un líder en el cambio cultural, que progresivamente nos conduce a elevar los niveles de conciencia e información, así como también de responsabilidad que tenemos en relación al impacto ya ocasionado”, reflexiona el Arq. Álvaro González Posse.

El proceso entre diseño y ejecución comprendió desde los servicios, los circuitos a través de las jaulas, las estaciones temáticas, el espejo de agua y los recorridos en el área de la reserva. Se implantaron distintas construcciones que dieron solución edilicia a las necesidades del proyecto, ubicadas en los puntos de interés establecidos.
Al ingresar, un edificio de acceso resuelve el encuentro de dos escalas urbanas: la de la ruta y la del peatón. Allí, un logo corpóreo a escala automóvil ya habla de las características del recinto y contrasta con la austeridad del hormigón. Al interior del predio, las salas audiovisuales, la nave orgánica con la terminal de buses contigua, el muelle de cisnes, la pista de peluches eléctricos y las oficinas, fueron a grandes rasgos, las
intervenciones más contundentes en materia de edificación.
En las salas audiovisuales se proyectan cortometrajes que buscan concientizar acerca de una vida más saludable y del cuidado del medio ambiente. Son salas dotadas de tecnología en proyección y audio que surgen del reciclaje de las antiguas instalaciones del parque a las que se revitalizó con molduras, y reforzando su carácter se las unió mediante
una galería abierta acondicionando sus espacios exteriores.

“La Nave Orgánica fue el punto de partida y resolverlo como edificio insignia del
emprendimiento, tanto desde el punto de vista formal, como de su implantación, era clave para el éxito del mismo, sin que el espejo de agua dejara de ser un atractivo”, puntualiza Real. Esta nave, que alberga el local de exposición, tienda de souvenirs y plaza de comidas cubierta con sus servicios, se extiende en más de 350 m2 interiores más otros 800 m2 de espacios exteriores acondicionados para el uso público. Este sector representó el mayor
de los desafíos estructurales del ecoparque. Su materialización formal -inspirada en otras propuestas de esparcimiento que son referentes mundiales- fue capaz de transmitir intención, diseño e innovación acorde a la envergadura del emprendimiento. Al verla se advierte el recurso de la elipse como forma conocida que nuestros sentidos asocian, pero a su vez surge la pregunta sobre la función que cumple. El Centro Comunitario Somerstown (Portsmouth) en el Reino Unido y la Galería de Exposiciones Tema  Estambul) en Turquía son otros ejemplos que tomaron esta definición geométrica para su volumetría, y que al igual que el Estudio de Ingenieros Fernández-Trujillo -que tuvo a su cargo el cálculo estructural de esta Nave orgánica en Flores- han basado sus análisis en las proporciones elípticas que ya los griegos, aunque en una lectura en planta, daban a sus anfiteatros. Lejos de la antigüedad, donde la madera y la piedra eran los materiales por excelencia, hoy la estructura metálica salvaguarda sueños, además de permitir ejecuciones inteligentes. El riesgo, la viabilidad económica y el desafío hicieron acuerdo para hoy disfrutar de esta postal que es todo un símbolo con jugadas interpretaciones. Claramente la línea recta no daba garantías en un entorno donde la naturaleza regala una vivencia única de Uruguay.

Este edificio, al que el visitante ingresa para disfrutar de un almuerzo o merienda “sugiere una humanización de la arquitectura, con simplicidad formal y continuidad de espacios sin principio ni fin. Son suaves líneas curvas descansando sobre el terreno y respetando la fragilidad de la naturaleza. No obstante, se muestra en carácter de escultura sobre el
paisaje, capaz de albergar su función y generar expectativa respecto a su interior al mismo tiempo. Con la idea fuerza de un homenaje al Lago de los Cisnes, se orientó la gran nave hacia el lago, concentrando su visión general desde el acceso y luego desmaterializando su envolvente para convertirla en marina e invitar al visitante a sentir la presencia del agua, principal componente del paisaje”, agrega González Posse.

El Arq. Real explica como se logró que la nave estuviera en pie especificando que “desde lo material, el desafío fue construir un edificio que resuelva el aspecto formal, utilizando materiales que económicamente viabilicen la propuesta y colaboren con el resultado. Una estructura simple de arcos, hechos con vigas conformadas de hierro doble T, permite a modo de esqueleto sostener una piel metálica, compuesta por dos tipos de chapa y aislación térmica interior. Junto a la nave se conformó la terminal de autobuses como parte del conjunto edilicio, construido con la misma estructura de perfiles conformados, que en este caso permanecen a la vista, y la piel es simple con chapa acanalada colocada en sentido longitudinal”. A su lado, se puede ver el tanque de agua que debió ser mantenido. Sin dudas una construcción por demás atractiva para un parque sin precedentes en nuestro país.
www.talice.com.uy

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