El desafío de diseñar un parque

Lejos de una postal, una imagen que dispara varios sentidos. Un proyecto paisajístico en una de las zonas residenciales de Montevideo con mayor crecimiento inmobiliario, que apuesta profesionalmente al diseño del paisaje. 

En el marco del ciclo de charlas de la Escuela del Sur que dirige el paisajista uruguayo Fernando Bianco, llegó a Uruguay uno de los mayores exponentes del diseño del paisaje de Chile y reconocido a nivel mundial: el paisajista Juan Grimm. Una recorrida guiada por él a través de varias hectáreas que componen Parques, Barrio Jardín San Nicolás (en la zona de Camino Carrasco y Camino Pichincha) coronó la instancia con carácter de conferencia  a la que Grimm dedicó dos jornadas y compartió con colegas uruguayos su trayectoria, obra paisajística y su interesante experiencia de diseño y realización de este proyecto en nuestro país.


Entrar en el Parque Lagunas de San Nicolás es introducirse en un sitio lleno de vida silvestre  donde los protagonistas son las aguas, los grandes árboles y los requeríos del borde”, así define Grimm el desafío de construir una paisaje desde cero en esta zona olvidada, o más bien dormida, por tantas décadas.

Este proyecto de aproximadamente 30 hectáreas, diseñado y construido a partir de 1996, fue originalmente un páramo eriazo, en la periferia de la ciudad, donde hubo basurales de escombros y una pequeña zona fangosa. Los propietarios decidieron emprender la puesta en valor de este sitio, con la idea de establecer un paisaje atractivo y amable donde posteriormente parcelar, dando lugar a un barrio urbano de mucha vegetación y  gran entorno natural. Para esto iniciaron -aun sin proyecto-,  la plantación de un grupo de  Eucaliptus  (Eucaliptus grandis), y algunos otros árboles como Ciprés calvo y Sauce. Así, el estado del terreno para desarrollar el proyecto al momento del encargo, contaba con estos elementos como única singularidad  en medio de un  territorio muy plano, con clima lluvioso y marcado por la influencia costera del Río de la Plata.

  

Con interminable frente a las lagunas

Con gran paciencia, dedicación y profesionalismo de gentleman, Grimm detalló la secuencia de etapas de formación y esperable crecimiento que supone un proyecto a largo plazo como  Barrios Jardín San Nicolás.

“Se proyectó un sistema de tres lagunas, que fue factible gracias a las condiciones naturales del tipo de suelo y a la presencia de agua en un nivel muy superficial. Esto otorgó la posibilidad de configurar grandes espacios abiertos donde todos los frentes están a la vista a través de las lagunas, y con el propósito de crear un carácter –como se ha señalado-, se proyectó con una controlada diversidad de especies”. Los principales árboles presente en el lugar son: Ciprés calvo,  Salix humboldtiano, Quercus  palustri, Quercus rubra, Ligustro arbóreo y Quillaja brasiliensis, y los principales arbustos: Pitosporo tobiraViburnum odoratisima, Viburnum tinus,  Spirea japónica, y Cotoneaster lacteus

El paisajista chileno consideró importante la incorporación de rocas y palmas nativas debido a que  imprimen en el sitio un sello del paisaje propio del Uruguay.  También se mantuvo la  vegetación existente y  se incorporaron en las riberas de las dos lagunas mayores -agrupadas  junto a grandes rocas-,  dos especies de palmas originarias: Syagrus romanzzofiana  conocida comúnmente  como Palma Pindó, y Butiá yatay, conocida como Butiá.

Como si fuera poco, durante la recorrida señaló con lujo de detalles y una pasión propia de creador, acciones y gestos proyectados en cada una de las tres lagunas. “En la primera laguna, que es la de mayor tamaño ubicada en la zona cercana al acceso,   predominan las vistas lejanas y en algunos puntos de su  ribera,  se destaca la presencia de los hitos de palmas y piedras que avanzan hacia el agua,  con el contraste de un marco de fondo de oscuros árboles persistentes. La segunda laguna es un poco más pequeña, lo que genera  un ambiente de vistas más cercanas, también con fuerte presencia de los hitos de palmas y sauces, y es donde los arbustos, en especial los Pitosporos tobira,  adquieren mayor relevancia,  por la proximidad que adquieren en las vistas desde los bordes. Y la tercera laguna más pequeña aun, rodeada de grandes árboles, con un sotobosque de pastos que crecen en forma espontánea, se percibe como un  lugar de carácter muy  íntimo,  con fuerte presencia de árboles caducos, como Acer sacharinum,  cuyo conjunto muestra un otoño de gran esplendor”.

El recorrido del parque bordea las lagunas y se adentra en las arboledas para luego avanzar  bajo  las bóvedas verdes luminosas que arman los Sauces y los enormes Timbó (Enterolobium contortisiliquum). La belleza es increíble en algunos tramos donde no hay huella y el paseo  se  realiza sobre los pastos rústicos recortados.

“Aquí podemos asomarnos por las ventanas hacia las lagunas recibiendo  los luminosos matices que refleja el cielo sobre la lámina de sus aguas oscuras, podemos caminar tocando la sutileza del follaje liviano de los Cipreses calvos cuyas ramas bajas descansan arqueadas  sobre el suelo, o envolvernos en la fragancia dulce de los altos Pitosporos tobira durante la primavera”, señaló Grimm.

Todo esto permite un  fuerte vínculo con la Naturaleza: los vientos  leves, la humedad,  el aroma de las flores y  la cercanía con las aves,  tanto las que permanecen en los árboles, como las acuáticas, que cruzan las lagunas o que descansan en bandadas en sus bordes. Se construyó   un sitio de naturaleza  libre y  silvestre, – donde la fauna no fue introducida sino que fue llegando espontáneamente-,  que conduce a  la contemplación y a la conexión con un mundo extenso,  que habla con un silencio de fondo,  sobre el cual pueden oírse los delicados matices de las brisas, los roces de las hojas de los árboles,  las leves ondas de agua que golpean en  las rocas,  y  las diversas voces de los pájaros que habitan este gran oasis en la pampa montevideana.

Si bien el lugar es propiedad privada, una vez establecido este parque y habiendo alcanzado cierta madurez, permanecerá  con acceso público pero controlado, según explicó Grimm. Las urbanizaciones se desarrollarán solo fuera de sus bordes, para proteger y mantener las condiciones de vida silvestre lo mejor posible, evitando la interferencia con el uso invasivo de muchos visitantes en forma simultánea, permitiendo así conservar la óptima y grata influencia que ejerce este parque sobre su entorno.

Al consultarle al experto chileno sobre la apuesta del paisaje como arquitectura, concepto que caracteriza su obra, enumeró una serie de aspectos del proyecto paisajístico que jamás deberían descuidarse, como el vínculo con el entorno y la permanencia de la estructura original, especificando que desde su punto de vista “el jardín debe estar en consonancia con el entorno donde se emplaza,  y en la medida que exista  un paisaje  presente,  generar  el diseño para vincularlo con él”. “Si no hay un paisaje al cual referirse, entonces decido crearlo para construir esa relación del  jardín con su entorno. Considero que el jardín debe tener una estructura que lo haga permanecer en el tiempo, constituidas por sus especies especialmente arbóreas y arbustivas. Que tengan tanto el espacio como demás condiciones necesarias para desarrollarse plenamente y sean lo más longevas posible;  pues esto permite que el jardín o parque conserve su identidad y pueda aportar un carácter, valorizar su entorno y ser disfrutado por varias generaciones”, agregó. En cuanto al diseño  Grimm apuntó que  busca constantemente incorporar conceptos interesantes y fundamentales como el movimiento, la exuberancia, el  infinito, la sustentabilidad  y el misterio.

La sustentabilidad ha sido un enfoque constante en el accionar de este inquieto investigador del paisaje: “Considero de gran valor la diversidad de climas que están presentes en Chile, lo que permite una gran riqueza y variedad  de flora nativa disponible para trabajar en cada sitio, permitiéndonos acercarnos cada vez más y mejor a construir jardines sustentables,  y adaptados a las condiciones climáticas cambiantes a nivel global”.

 

Juan Grimm reside en Chile y actualmente está desarrollando varios proyectos, tanto en el área privada  como institucionales. En cuanto a los primeros, cita aquellos destacados “por su tamaño y porque son proyectos estructurados  principalmente con flora nativa de cada región donde se emplazan. Ellos son: Jardín Marchigue en la Sexta región (zona centro sur del país), Jardín Rupanco, ubicado en la Región de los Lagos (zona  sur) y Jardín Navarro ubicado en las cercanías de Casablanca (en plena zona central).  Dentro de los parques públicos: Parque La Foresta de 3,30 ha. ubicado en la zona costera de la V Región, Parque CMPC de  3,5 ha. ubicado en la ciudad de Nacimiento al interior de la VIII región y Parque Cerro del Medio de 70 ha. ubicado en la pre cordillera de la ciudad de Santiago, en su etapa de diseño inicial. “Estos proyectos son muy significativos para mí, ya que he tenido pocas oportunidades de desarrollar parques de este tipo, y me parece de gran importancia contar con ellos en todas las ciudades”, agrega

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