El TEMPLE de las grandes dimensiones

Hablar de superficies no convencionales puede tener sus matices, siempre es de orden preguntarse “en referencia a qué” se establece esa categorización. Lo cierto es que 550 metros cuadrados y 3.50 metros de altura para un apartamento son dimensiones que generan una escala muy por encima de la convencional, y por consiguiente el planteo del interiorismo debe acompasar con un muy afinado criterio estético.

CLA Estudio, compuesto por las arquitectas Mariana Lauretta y Ma. Valentina Cancela, tomó el desafío de ambientar los distintos espacios interiores de este apartamento sin perder la calidez de un hogar, donde los metros totales distribuidos en una planta cuadrada con núcleo central y considerable altura hacen la diferencia espacial. Desde el principio, lo pensaron como un espacio elegante, de gran carácter, moderno, con mucho estilo y que respondiera a las exigencias estéticas del edificio Acqua al que pertenece, ubicado en la parada 19 de la Brava, un proyecto del Arq. Rafael Viñoly que marcó en 2008 un nivel sin precedentes en calidad constructiva y refinamiento arquitectónico, a través de 34 apartamentos dispuestos en una gran planta en L y que escalonadamente se distribuyen en 6 niveles. En Punta del Este es posible contar con estas atribuciones que se traducen en un particular estilo de vida, el que permite disfrutar de un apartamento con amenities de lujo que tan solo la rambla lo separa del mar.

Al habitar superficies no convencionales se hace posible explorar la vida social en otras dimensiones.

 

El centro del centro.  En el gran espacio se optó por la subdivisión en los tres sectores convencionales: comedor, living y estar, el desafío consistió en transmitir solidez en el proyecto de interiorismo, sin saturación pero consolidado. Para el living las arquitectas seleccionaron un sillón en L, en tonos grises sobre una alfombra súper neutra (de Bertoni) para que fuera protagonista, combinado con almohadones en cuero negro, beige y natural. Lo importante de estos almohadones es que el tamaño y las dimensiones debieron acompañar la escala del lugar, por lo cual se recurrieron a formas rectangulares de 60x30cm y cuadrados de 70x70cm (de Paul French y BoConcept).  

Lo suave del rústico. El comedor se acondicionó a través de una mesa de madera de roble de 3.00  x 1.20 m. (de Vivai), con terminación rústica pero con una textura moderna ya que es muy suave al tacto. La idea es que la madera clara del roble, su tacto suave, las patas negras y el poco espesor le quiten lo rústico de una mesa maciza, que dialoga de muy buena forma con las butacas grises en tela Aquaclean (de BoConcept), y a su vez contrastan con la fuerte presencia rectilínea del dúo de luminarias colgantes (de Trios Lighting). El toque final lo dio el aparador, un vajillero diseñado especialmente y laqueado en color “Verde Estampa” (código 90gg 21/219 de la Carta de Colores de Inca) con terminación brillo: toque de color necesario para destacar como pieza única en relación a la mezcla de gris, y la madera de sillas y mesa respectivamente.

Todo al interior cuenta.  Se trabajaron las terminaciones de paredes aplicando un producto satinol mate en color blanco con un toque de gris. Esto le aportó una calidad superior a las superficies interiores en su tacto, dándoles suavidad y un toque visual distinto al del clásico látex. El blanco-gris es un color que no es el blanco pleno, pero respeta el tono  suave que le da pureza y a su vez monumentalidad a un espacio que lo exige. Para el mobiliario en general se apostó a colores calmos, que generaran cierta serenidad visual, en sintonía con el mar que rumorea a pocos metros y el interminable azul del cielo que se cuela por todos lados. En el mobiliario se intercalaron objetos muy puntuales como focos de colores, es decir, objetos-detalle de diseño que destacan el gran espacio compuesto por living, estar y comedor, y que cubren 139 metros cuadrados en planta libre.  

Especial énfasis en el tratamiento lumínico.  Se proyectó una iluminación funcional, que aportó calidez y elegancia, a través de la clasificación ya desde la fase de proyecto en iluminación técnica e iluminación decorativa. Para el primer caso se optó por luces de empotrar blancas mate con el fin de mimetizarse con el color del cielorraso, se generó una iluminación principal y otra secundaria utilizando el recurso de gargantas perimetrales a través de bajo techos. Para la iluminación decorativa, aprovechando la altura del apartamento, se optó por luminarias de colgar dispuestas como focos puntuales en comedor, estar, en equinas y costado de columnas bajándolas a 2 metros del piso, haciendo que formen parte del conjunto decorativo. (luminarias Pleat Box de Trios Lighting).

La noble fusión del hierro, el roble y el cuero. Según las arquitectas, el espacio del estar les generaba la duda de cómo diseñar un rincón que no cayera en la obsolescencia frente a un espacio que ya lo tenía todo. Por lo cual, lo primero que se hizo fue generar un destino muy puntual: un  espacio de ocio adulto. Para ello se utilizaron elementos más rupturistas que los anteriores. Se creó especialmente una vinoteca para el guardado de libros y vinos, así como también de whisky, el diseño estuvo a cargo de las arquitectas conjuntamente con Estudio Diario. A dicho mueble en hierro y roble, se le sumó la necesidad de generar un sector para servir las bebidas, por lo que se le incorporó una bandeja en cobre de líneas rectas dándole profundidad y carácter a todo el conjunto. La vinoteca resultó entonces un mueble bajo en roble de 1 metro de alto, con un sector de apoyo en cobre (a 75 cm.) y estructura metálica negra que alterna llenos y vacíos con fondos negros para darle más peso, conviviendo afablemente vinos y libros. Se rompieron esquemas mezclando ambas cosas y desfasando los módulos y patas delanteras con traseras.  Un cuadro de Gastón Izaguirre y luminarias modelo Lili (de Fábrica de Luz) aportan el matiz habano y el dorado trend 2018 a otro sector del estar.

 

Respaldos extra-large. Para los dormitorios, tanto los principales como el de invitados, siguieron la misma lógica que el espacio de living comedor: tonalidades grises, colores cálidos, y madera roble. En el dormitorio principal un juego asimétrico de luminarias sobre las mesas de luz (una colgante y la otra de apoyo). A los tonos grises y claros se le agregaron elementos de iluminación decorativos en color bronce. Al dormitorio más grande, se le dio el tratamiento que el mismo exigía: respaldo que abarca la cama e incluye las mesas de luz, con una tela muy suave y poco espesor, recurso muy utilizado para dar un aspecto moderno a diferencia de los densos tapizados de antes. Las dimensiones extra-large del respaldo responden a la escala del espacio.

Neutros para los huéspedes. El dormitorio de visitas, es una versión más neutra de los principales, es decir, menos personalizado, puesto que no tiene destinatario definido. Se buscó generar un espacio cálido para que el invitado se sienta a gusto. La cama fue diseñada por Lauretta y Cancela en roble, con un cabecero también en madera de roble macizo (de Marabierto) que se fusionó a la perfección. Las mesas de luz en bronce y vidrio, son bajas y sin cajoneras (de Zara Home al igual que la ropa de cama), para que sirvan solo de apoyo, la esbeltez la aportan las lámparas de pie (de Kavehome), a mayor escala que las convencionales.

El celeste como marco del rosa. Para el dormitorio infantil, se buscó utilizar colores pasteles con toques de cobre y negro, que le dieran una impronta más moderna. Las paredes se pintaron en un gris azulado, para romper con la idea de dormitorio de niñas=paredes rosa. Se utilizó el blanco y el celeste en paredes enfrentadas, y rosa con detalles en cobre y negro, como por ejemplo los marcos de los cuadro Holly Buenos Aires. Al igual que las camas, mesa de luz y banquitos en roble, las arquitectas diseñaron un dressoir para maquillaje a pedido expreso, en laca blanca y “Rosa Nuevo” (código 50rr 65/065 de la Carta de Colores de Inca), sobre el que simplemente se apoya un espejo de estructura metálica negra tipo industrial. Todo es muy chic en este dormitorio, sobre todo por la silla Louis Ghost (diseñada por Philippe Starck para el fabricante italiano Kartell). La ropa de cama (de Zara Home), la butaca gris y los almohadones de piel (de Kavehome), y la lámpara de pie (de BoConcept).

Los colores de los elementos al interior reflejan las tonalidades del paisaje.

 

Jugarse al neutro. El playroom se proyectó más como un espacio de arte que como una sala de juegos. Se pensó un lugar neutro y creativo a la vez, motivo por el cual los muebles se diseñaron en color blanco y se le agregó una mesa central como espacio de trabajo con el resto del mobiliario y accesorios en colores pasteles (almohadones y escritorio de Kavehome). Por su ubicación de contra frente se debió mezclar en este espacio  luminarias técnicas con las decorativas de toque vintage, y a su vez un cartel iluminado “Play” diseñado a medida, que le aporta ambientación y actualidad. La alfombra (de Samic) junto al sillón verde agua y sillas modelo Eames (originales de Bertoni) suman al resto del mobiliario laqueado blanco diseñado por las arquitectas.

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