La aurora boreal desde una CABAÑA

 

Un hotel a 250 km. al norte del Círculo Polar Ártico, es donde a estas alturas el verano comienza a ser tan mágico como pueda imaginarse. Allí son ocho los meses espectaculares de auroras boreales, ya que se cataloga como uno de los mejores lugares en el mundo para observar tan sorprendentes fenómenos, inmersas en la dimensidad de las largas noches polares. Desde fines de agosto a fines de abril la naturaleza lapona se abre para recibir a intrépidos huéspedes que buscan una experiencia única en sus vidas: dormir bajo las estrellas, literalmente.

Ubicado en Saariselkä Kakslauttanen Arctic Resort es el destino de vacaciones más conocido en la Laponia finlandesa, tanto en verano como invierno. Es un exuberante paraíso en medio de la nada, ya que Kakslauttanen se encuentra a menos de 10 minutos del Parque Nacional más grande del país, Urho Kekkonen, recóndito lugar de estas tierras septentrionales, y a escasas horas de vuelo desde Helsinki, creca del norte de Noruega y lindante con algunas ciudades de Rusia. Es conocido por sus iglúes de vidrio y cabañas de madera, identidad arraigada a esta tan particular propuesta de hospedaje.

La historia viene de bastante tiempo atrás, cuando en el verano de 1973 Jussi Eiramo realizó un viaje de pesca al pueblo más septentrional de Utsjoki, en Finlandia. En su camino a casa, se quedó sin combustible y tuvo que instalar un campamento para pasar la noche, noche del desierto polar. Eiramo instantáneamente y por alguna inexplicable razón sintió que había encontrado su verdadero hogar, literalmente experimentó sentirse “como en casa”. Un tiempo después abrió Kakslauttanen, cerca de su campamento original con una cafetería de 30 metros cuadrados y ocho pequeñas cabañas de troncos, que comenzaron a alojar a los huéspedes en su camino hacia el norte.

La propiedad ha crecido desde entonces. En 1986, se abrió el primer restaurante en el lugar, que fue acompañado por cabañas de madera más grandes, y para el deleite de los más chicos Eiramo y su familia presentaron el Hogar de Santa, una pintoresca cabaña roja donde Papá Noel espera a los pequeños visitantes. Hoy en día, conformada como una de las firmas turísticas más relevantes de Finlandia, continúa siendo atendida por Jussi, su perspicaz propietario, con la misma atención y carisma que transitó aquel primer trayecto accidental por el lugar.

 

Se encuentran en el complejo dos tipologías de “cabañas” que pareciera nunca pudieran haber convivido, pues aquí se demuestra la excepción a la regla. Por un lado iglús de cristal y por otro cabañas de madera. Los primeros fueron construidos con madera de Kelo (pino autóctono de Laponia) en su base, desde donde se estructura la cúpula transparente para que el espectáculo de color dependa tan solo de la inmensidad a cielo abierto donde está inmerso. Las segundas, conformadas como los clásicos refugios del bosque, fueron construidas artesanalmente con piezas enteras de troncos de pino viejo, de la misma madera y de gran grosor.

Las vacaciones aquí son decididamente descongestionantes de tecnología, ya que no hay en los interiores de las unidades ni televisión ni lavavajillas, sí chimenea y sauna privada, como en la gran mayoría de las casas y hospedajes finlandeses. Simplemente es disponerse a disfrutar de una maravilla de la naturaleza que no necesita descripción alguna. También está Sivakka, la más grande de todas las cabañas que ofrece alojamiento para 10 personas, los 3 dormitorios junto al gran sauna y una cómoda y cálida sala de estar la hacen la preferida de grupos de amigos o numerosas familias.

También están los iglús de nieve, donde pasar la noche en una suerte de cápsula con 40 grados bajo cero en el exterior, hace experimentar una sensación térmica de solo 3 o 4 grados bajo cero, donde el servicio del complejo ofrece cálidos sacos de dormir para pernoctar casi bajo tierra. Más atractivo aún es la posibilidad de ir caminando desde cada una de las unidades a los servicios principales del hotel y a las actividades de nieve que los anfitriones tienen planificadas para sus huéspedes como senderismos, safaris, jornadas de pesca, recogida de setas, rompehielos, esquí andino y muchas otras. Una de las más fascinantes, la caza de las auroras boreales, sucede en medio de tierras que hace 100 años están habitadas por los Samis, allí el entorno es uno de los más limpios del mundo. Es posible sentir la pureza del aire en los pulmones y tomar agua de los lagos y arroyos que se escurren por las montañas.

El amor por las tierras vírgenes llevó a aquel joven Jussi al límite de la inspiración surgida hace más de 40 años. Allí la naturaleza y el espíritu lapón encuentran un sentido y un espectáculo único en los silenciosos bosques próximos al Círculo Polar Ártico.

El staff de Kakslauttanen es internacional con atención profesional en varios idiomas.

Todos los servicios y calendarios de reservas se encuentran disponibles en https://www.kakslauttanen.fi/es/

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