Lagos y vistas

Fotos | Martín PENOT

Las vistas al arroyo Maldonado hacen de esta residencia privada con aspecto de posada, un lugar para vivir de forma permanente y en familia, con la posibiidad de recibir amigos mientras los niños crecen rodeados de naturaleza.

Esta es la historia de un creativo y un técnico, un soñador y un auditor, una familia y un arquitecto, pero sobre todo, de un proyecto que, como tantos otros, arranca con estacas en el piso, transcurre con decenas de anécdotas y cientos de horas de obra, y lejos de estar finalizado tiene tela para rato para seguir evolucionando, aspecto que entre otras cosas lo hacen especial.

Fuimos al encuentro de esta “obra viva” como la describe Alfredo Etchegaray, su propietario, quien a comienzos de 2018 y una vez más, plantó nuevos cimientos con renovadas apuestas en lo que a su estilo de vida se refiere. Desde el comienzo se sumó el arquitecto Matías Finocchietti, quien también reside en Punta del Este y se encontraba haciendo una casa en las sierras. “Matías aceptó el desafío de ser flexible en la creación de un volumen luminoso, de ambientes amplios e integrado a la naturaleza, cuidando los costos y en calidad de consejero para aplicar innovadores recursos y fusionar texturas; sus conceptos estéticos son coincidentes con los nuestros”, explica Etchegaray.

Lakes & Views se se ubica 5 minutos al norte del centro de La Barra (en Maldonado, Uruguay) por el Camino al Cerro Eguzquiza que conecta dicho balneario con la ciudad de San Carlos. En medio de una zona de chacras pertenecientes a celebridades, personalidades del mundo cultural, intelectual y empresarial de Europa que eligen esta suerte de paraíso en el este, es que “en tiempos de cuarentena, Lakes se ha transformado en nuestro paraíso”, sentencia Alfredo Etchegaray, que instaló allí su casa para compartir por muchos años con su familia, con una mirada puesta en el contacto 100% con la naturaleza, en los hábitos agrestes, en las conductas totalmente sostenibles y una planificación tan meticulosa como eficiente desde la edificación, la logística, la alimentación, el entretemimiento y todas la vivencias que conforman esta forma de vida.

Este pionero de las relaciones públicas en Uruguay dejó atrás su sello personal en la organización de aquellas temáticas y glamorosas fiestas privadas, pero su amor y respeto incondicional hacia Punta del Este se mantiene intacto, como también su calidad de anfitrión, ahora vinculado a la grandiosidad que le otorga el paisaje, que con fogones al aire libre de grandes dimensiones y construidos con las piedras sobrantes de los primeros muros levantados, piensa siempre en una nueva excusa para celebrar.

Lakes & Views es un faccionamiento bajo el concepto de “pueblo habitable”, compuesto por terrenos de 5.000 m2 que brindan a sus propietarios la libertad de desarrollar sus casas sin restricciones constructivas más allá de la normativa local, con el único requisito de que sean para vivienda, aggiornada a parámetros que cuiden el medio ambiente y con pequeñas acciones contribuyan a mejorar la calidad de vida del lugar. Los terrenos no tienen gastos comunes, a diferencia de otros de alta calidad en la zona como Pueblo Mío, Las Piedras de Fasano, o El Quijote.

En uno de ellos y para una implantación sensata con la naturaleza circundante, se realizó un gran tajamar a partir de canales de agua con profundidades entre 3 y 5 metros, que “permitió elevar la zona construida y a la vez generar una pequeña Venecia, navegable, con sistemas renovables para mantener el agua limpia y posibilitar variedades de
peces y aves”, relata el propietario.

 

Tajamar y casa, rectilíneos y longitudinales ambos, se
reflejan el uno en el otro para disfrutar de increíbles
atardeceres con las luces de Maldonado empezando a perderse.

 

Enfrentada a estos 1.200 m2 de espejo de agua la casa se desarrolla en dos plantas que suman unos 500 m2 techados más otros 400 m2 de decks. Una planta longitudinal, modulada de a 3 o 6 metros de altura y de a 6 o 12 metros de ancho con un frente de 40 metros. Nació a a partir de una estructura de hierro (vigas IPN de 18 cm) elegida por tres razones: lograr rapidez en el proceso constructivo, manejar un bajo costo y contar con grandes áreas libres de apoyos. A partir de la distribución modulada se logró una alta flexibilidad y versatilidad de los espacios, abiertos y pensados para diferentes usos.

“Instalamos las primeras estacas caminando por el terreno, empezaron a trabajar las primeras máquinas mientras dibujamos los bocetos iniciales de la casa, la cual tuvo un sin fin de modificaciones. Llegamos al punto de dejar los planos de lado, y estar frente a una obra pensada día a día, intercambiando y definiendo todo in situ”, relata el Arq. Matías Finocchietti, como testigo y parte de la aventura. “La casa empezó a transformarse en una especie de laboratorio, a Alfredo le gusta probar, equivocarse y volver a hacer, si algo sale mal queda igual satisfecho por sacarse la duda”, comenta aún disfrutando del enérgico ritmo de su cliente, digno de su ascendencia vasco francesa. “Fue una linda obra por haber conocido una gran persona, divertida, diferente e innovadora. Una obra que se hizo sin planos, porque no sabíamos el rumbo que podía tomar la siguiente mañana”, agrega.

 

Ser, pensar y actuar sosteniblemente

Una casa puede ser autosustentable no solo por los parámetros constructivos y herramientas alineadas a la eficiencia en el consumo de sus servicios, sino también socialmente hablando, pudiendo prescindir de entretenimientos externos y albergar reuniones sociales con todas las comodidades. En esta línea una sala de lectura, otras de video y cine, de gimnasia y de música, además del playroom; varios ambientes equipados como estar con posibilidad de integrarse, y un parrillero para 500 personas, son sectores que se suceden en los dos niveles.

Construida con orientación noroeste, con las mejores visuales justo hacia la puesta del sol, la casa optimiza su asoleamiento natural durante todo el año. En un galpón de unos 100 m2, contiguo a la casa, funcionan los espacios creativos: el taller de carpintería en hierro y madera, el de costura y labores, y también grandes estanterías lo convierten en un atiborrado pero ordenado depósito, donde entre otras cosas, se preservan libros, documentos, archivos, fotografías, equipos de audio e iluminación y un sin fin de discos de pasta, de variados tipos y tamaños, como parte de las reliquias que hablan de sus comienzos como discjockey en la década del 70.

La calefacción de la casa surge de la combinación de diferentes sistemas: estufas a leña de alto rendimiento (de Innotal), otras un poco menos eficientes y más antiguas pero de gran tamaño como las modelo Sunray (comprado en Mercado Libre), sumado a unidades de aire acondicionado y a la regulación de cortinas para valerse de la luz solar, incluso promover la convección para el recambio de aire frio-caliente y los ventiladores de techo para generar corrientes de aire. En verano, la sombra natural en los dormitorios de planta alta la genera la terminación en cerquillo (o flecos) de la solera de junco peinado, inspirada en las chozas balinesas.

La iluminación interior logra una estética industrial a través de la cañería galvanizada vista, y la exterior conforma una red de luces a base de energía solar, algunas intervenidas con acetatos amarillos para transformarlas en cálidas (ya que de fábrica dan luz blanca fría). Con aguas pluviales recogidas del techo y reutilizadas, frutas y verduras de la huerta y miel fresca de las colmenas, hacen de este, un lugar ideal para cultivar y autoabastecerse en momentos donde quedarse en casa es cuestión de orden.

El segundo hogar de primeros legados

Esta casa, es el segundo (o tercer) hogar para una infinidad de elementos de construcción y muebles que Alfredo fue adquiriendo en remates de Montevideo y Maldonado, o en las subastas previas a las demoliciones de reconocidos íconos del balneario esteño como el Hotel San Rafael, el Hotel Las Dunas, la casa Loma Verde y el chalet Malú; o previo a las reformas del Hotel La Capilla y el chalet Serpolette en la calle San Pablo.

 

“Lakes & Views tiene todos los sistemas constructivos integrados en uno: grandes superficies de vidrios con blindex templados de 10 mm -adquiridos algunos en subastas o en planchas enteras compradas directo a fabricantes-, muros de madera tratados en la misma obra y con cámara, steel frame, y placas autoportantes y aislantes (Isopanel de Bromyros) en tabiques divisiorios y cubiertas. Los pisos, según el espacio de la casa son de pino, de porcelanato o de ladrillo asentado en arena como en los viejos ranchos de campaña. Las escaleras -de eucaliptus blanco, grandis y colorado- son cinco en total para asegurar suficientes puntos de conexión entre los dos niveles.

Etchegaray resguarda en Lakes un tesoro que aúna gran nostalgia. Y es que no podía faltar una barra de tragos en memoria de uno de los grandes promotores del turismo y la hotelería esteña a partir de los años 60, como lo fue Luis de María, fundador del Hotel La Capilla y entrañable amigo de Alfredo. El mostrador de la recepción del mítico hotel luce ahora como una pieza que volvió a vivir en otro sector del comedor de la casa, con otro uso pero con el mismo espíritu de agasajo.

Texturas que hacen hogar

Dos elementos de inspiración: la luz natural y la combinación de texturas, en torno a los cuales se suceden muros exteriores y divisiorios interiores levantados a puro ingenio, en total comunión con la naturaleza y con el objetivo de replicar ese aire rústico y de campo para que grandes fogones ardan al atardecer, como por ejemplo muros formados por leña apilada, de ladrillo sin junta, de piedra tomada, de pino decapado (con pintura de tipo membrana líquida y lijada) o de lapacho, comprados en demoliciones, junto a otros de caña, muy permeables y vistosos.

Viejas barricas de vino se adquirieron en una casa de antiguedades del barrio El Placer (al costado del Puente de La Barra) que fuera realojado hace un tiempo. Las obras de arte son de la pintora fallecida Raquel Caravallido, madre de Alfredo, esculturas de sus hermanos y también tallas propias sobre madera de cedro realizadas como alumno del escultor español Javier Nieva.

 

Pueblo gaucho, pueblo habitable

En varios sectores y vivencias de Lakes se imprimen costumbres de campo, que como herencia de familia, lleva grabadas en su trayectoria como impulsor de eventos sociales y empresariales, cuando muy pocos se codeaban con las estrellas del espectáculo que llegaban a Punta del Este. 30 años atrás creó y patentó Pueblo Gaucho Criollo, una recreación del queahacer de campaña en pleno bosque de pinos cercano al actual complejo residencial Haras del Lago (donde funcionó el primer salón de fiestas de grandes dimensiones, en las afueras de Montevideo) con el objetivo de promover experiencias sensoriales que recuerden nuestros ancestros. Estuvo inspirado en el evento popular
La Patria Gaucha que cada mes de marzo se realiza en el predio de la Laguna de las Lavanderas en Tacuarembó. Fue construido incluso por los propios gauchos oriundos de este departamento, al norte del territorio uruguayo, y por sus familias, replicando una plaza con aljibe, una pulpería, y construcciones de paja de la época en base al tradicional adobe “amasado” con el paso de caballos.

Pueblo Gaucho incluso, entre fogones, asado con cuero, vinos nacionales y postres criollos en medio de tangos, candombe y folklore en vivo “fue escenario de memorables instancias empresariales, sociales y culturales que fueron el corazón y motor del proyecto, como por ejemplo el apoyo del entonces intendente de Canelones, Tabaré Hackenbruch y el impulso que generó un significativo encuentro de inversores de Zonamerica, cuando Orlando Dovat y sus socios agasajaron allí al grupo belga, quienes culminaron la guitarreada con los ponchos de los gauchos puestos”, recuerda Alfredo. También fue locación de audiovisuales y telenovelas argentinas con actores de la talla de Pablo Rago y Oslvado Laport, y modelos como Nicole Newmann. Hoy los fogones se trasladaron al este.

En el gran espacio de encuentro, el sofá principal (de 6 por 2 metros) está conformado por 3 sommiers y las mesas tienen el largo de los tablones con que están hechas (3.30 metros). En el comedor, el paisaje es el fondo de una enorme alacena, todo el ingenio puesto contra un gran ventanal.

Chapa y herrería mezclada con esterilla, tacuara, bambú, piezas de lapacho y piques, campanas y aros de mimbre (adquiridos en una subasta de Manantiales), se alternan con otros objetos heredados de antepasados en un gran salón de Pool. “Todas las puertas estilo porteras de campo fueron hechas por los más pequeños de la casa, ya adolescentes, que tienen su propio “bungalow” como playroom para estudio y juegos, tajamar de por medio”.

En tiempos de cuarentena,
Lakes se ha transformado en
nuestro paraíso.

Un atardecer en Lakes & Views y un fascinante testimonio de sus habitantes, nos lleva a imaginar como lucirá a futuro esa secuencia de columnas colmadas de rosas y jazmines que recién comienzan a trepar por la galería de la planta baja. En la planta alta, varios metros de barandas fueron realizadas con palos de monte a altura reglamentaria.

Sectores de césped sembrado y otros instalados en panes, son la alfombra natural de su hijo Alfredito, que desde bebé acude a dar de comer a los patos luego de tomar su biberón, y está muy encariñado con ellos. Se plantaron más de 50 especies, más de 1.000 plantas y árboles en total, entre ellas palmeras autóctonas. “Toda la familia ha trabajado en la casa, desde Claudia hasta sus hijos, y seguimos todos trabajando: ha sido más que una escuela de construcción, una escuela de vida”, comenta orgulloso Etchegaray, quien no dudó en instalarse cual gitano desde los comienzos para dirigir la obra, cuerpo a cuerpo, idea a idea, apoyado en Finocchietti. ■

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