VIVIR entre Árboles

Una pequeña casa de piedra fue testigo de una segunda oportunidad. Una sustantiva reforma multiplicó su indiscutida solidez y encontró en los enormes paños vidriados el mejor aliado para perdurar ¡quién sabe cuánto!

 

A pocos kilómetros de Montevideo, en el emprendimiento Lomas de la Tahona, la casa de piedra y vidrio diseñada por Karin Bia Arquitectos se adapta con sensibilidad al entorno y se sumerge en la vegetación existente. Se trata de Lomas Piedra, una casa de piedra potenciada por un conjunto de intervenciones con tenor de reforma y ampliación, manteniendo todos los árboles presentes en el lote y las vistas, que son realmente privilegiadas. Está distribuida en dos niveles y formada por dos volúmenes de vidrio, y dos de piedra (existentes), interconectados entre sí por un puente vidriado y un entrepiso, el que parece hacer suspender holgadamente todo lo que sostiene mediante la perfilería de hierro, además de definir hacia las fachadas que envuelven el gran espacio, vidrios fijos de hasta 4.50 por 2 metros, dimensionas para nada convencionales que acompañan una secuencia de interiores conectados, casi inimaginables de no ser por la tecnología laminada 8+8 de los gigantescos paños vidriados.

Transición acristalada para una robusta preexistencia

Aquí, los grandes volúmenes acristalados son espacios de transición y delimitan físicamente el interior del exterior, manteniendo visualmente el contacto directo con la naturaleza. En cambio, las áreas privadas como dormitorios y servicios, se materializan con superficies de piedra y aberturas de dimensiones controladas (a diferencia de las vidriadas), y colaboran en generar ambientes y circulaciones propias de la intimidad hogareña.

Conectado con el jardín de acceso, el hall principal con la escalera que va al segundo nivel está ubicado dentro del primer volumen acristalado. El salón principal está ubicado dentro del segundo volumen acristalado, y conecta a través del jardín posterior con la vista en primera línea hacia el campo de golf, y con el jardín lateral de bambú. Los volúmenes de piedra abrazan y contienen ambos volúmenes acristalados.

Karin Bia nos comparte su poética del proyecto: “La casa de piedra respeta el entorno natural presente en el terreno y se inspira en los árboles circundantes, dando lugar al concepto de `vivir entre los árboles´. Es un proyecto que invita a vivir una experiencia, la experiencia de la arquitectura inmersa en su entorno natural”.

La definición de la vivienda, habitada por una pareja con dos hijos, partió de una pequeña casa de piedra construida en el año 2000 en un terreno situado en unos de los valles del barrio, rasgado por una cañada que corre lateralmente a uno de los linderos. Veinte años después de su construcción original, esta casa fue piedra fundamental de un proyecto que la toma, la valoriza, la vitaliza y la expande con nuevas estructuras que interactúan con ella. Originalmente eran dos volúmenes de piedra, que ahora envueltos por los grandes volúmenes de vidrio generan agradables intersticios de luz, rayos que por ejemplo se posan con tanta calidez sobre la mesa del desayuno, o el que cae justo en el sillón para saborear el té de la tarde. El recorrido del sol en dirección Este-Oeste baña el paisaje y cuela al interior, permitiendo disfrutar de la luz solar filtrada entre los árboles desde el amanecer hasta el atardecer.

 

 

Vetas y fibras introducen y capturan
el exterior hacia el interior de la vivienda.

 

La madera, junto a la piedra y el vidrio, forma el gran trío de materialidades. Se hace más visible en el entrepiso, el que junto al puente de vidrio une los cuatro volúmenes en el nivel de planta alta. Con gran definición y simpleza quedó distribuido el espectro de materiales implementados: piedra y vidrio para los muros, y madera para los pavimentos.

 

¿Hall de entrada, biblioteca o salón de música? El espacio en doble altura que hace de fuelle entre el área exterior y el interior de la vivienda conforma el acceso, que es más que un sector de paso. Es donde la escalera y la biblioteca -con tantos libros como discos de pasta- son las protagonistas mayores de la escena, ya que la música es una actividad muy importante en la familia que habita esta vivienda. Tampoco el arte pictórico quedó relegado, los cuadros del artista plástico Diego Massi proyectan su eco en blanco y negro sobre este hall en doble altura, y la escalera en forma de pliegue azabache, acentúa su carácter escultural en hierro y madera con laca negra.

El salón principal. Es un espacio que se puede ocupar de distintas formas, así como la casa vivirse diferente según las estaciones del año. Por tratarse de aberturas móviles de piso a techo es posible que actividades adentro y afuera se mezclen en los mismos instantes y por largos ratos, sin que cada sector pierda su esencia determinada en los pavimentos. Para los calurosos días de pies descalzos alfombras de yute de fácil mantenimiento se superponen en los pisos de roble de ingeniería.

Interiores de simple sofisticación

“El campo es para quienes se animan a una vida en intensa conexión con el clima y con la naturaleza. Tardes de sol calcinantes en verano y heladas mañanas de invierno en la inmensidad del valle, piden un refugio bien provisto y un espíritu animado a gozar de lo que aquí abunda: la libertad y la naturaleza en un entorno seguro”, describe la arquitecta, que enfatiza en la decisión de familia, en haber optado por rescatar lo mejor de la tradición y de la noble rusticidad, para potenciarla en una nueva casa que se adaptara completamente a sus necesidades, en vez de una actualización convencional de una antigua casa de piedra, o masía (como se la llama a las casas de piedra campo adentro).

Lo que en algún momento fueron muros de piedra exteriores, hoy definen ambientes y conforman lienzos indiscutidos en la pared de doble altura, al interior del espacio principal del living, que como característica de estas añejas construcciones de campo, la piedra de granito mantiene fresco el ambiente, sensación sumamente agradable en largas jornadas veraniegas y acogedoras en las invernales. Adosadas a esas superficies se ubicaron la estufa a leña y el parrillero. Nobleza obliga.

El proyecto de arquitectura hizo punto de contacto con el de interiorismo encargado a los diseñadores Carolina Arias y Federico Mujica de Muar (estudio de diseño de interiores, mobiliario y objetos con base en Montevideo), cuyas manos expertas en diseño de espacios y productos premiados internacionalmente “se volcaron por un interiorismo de simple sofisticación”, define Bia, quien confió plenamente en su asesoramiento y ejecución.

En bruto y con envejecimiento natural. Con estas virtudes fueron elegidos los materiales por Muar para la mesa del comedor: patas de hierro en acero sin protección y tapa de madera de Ciprés gris sin barnizar. Para espejar tanta naturaleza, se colocaron cañas de bambú bajo los cielorrasos de la pasarela y del techo acristalado, aportando así la frescura de la fibra natural.

 

De impronta contemporánea. La cocina se organiza en torno a una isla central con mesada blanca, con armarios perimetrales en madera oscura y cristal opacid serigrafiado
color azul cielo. Tiras de led con difusor, ocultas en las buñas del cielorraso enmarcan las circulaciones y definen los espacios.

Carolina Arias confiesa que fue el sentido del “equilibrio” el mayor desafío en su participación del proyecto: “cuando Karin nos convoca a trabajar con ella en el interiorismo de esta casa y nos muestra el proyecto ¡quedamos encantados! Vimos cómo la premisa del proyecto arquitectónico, de integrar el espacio exterior con la naturaleza en el espacio interior, estaba perfectamente resuelta. En las charlas siguientes nos planteamos cómo incorporar detalles y texturas que remitieran a las casas de campo en equilibrio con el carácter contemporáneo de la arquitectura y el equipamiento que allí se ubicaría, ya que se partió del deseo de incorporar muy buenas piezas de diseño moderno”.

El sofá del living, que un familiar de la propietaria ayudó a reciclar en textura y color (azul índigo o tono también conocido como añil), protagoniza todas las miradas desde las galerías delantera y trasera: una L de 3 cuerpos cada lado, y junto a él piezas inspiradas en dos de los clásicos del diseño de mediados de siglo XX. Por un lado la Coffe Table del escultor y diseñador estadounidense-japonés Isamu Noguchi (talento universal cuya obra creativa traspasó las fronteras de la escultura para abarcar la creación de escenarios, muebles, iluminación, interiores, también plazas y jardines al aire libre, y cuyo estilo escultórico, deudor de un vocabulario de formas orgánicas, ejerció una marcada influencia en el diseño de los años cincuenta). Según los expertos, esa pieza el equilibrio justo entre arte y mobiliario.

 

Por otro, y cerrando la composición del gran living, la Lounge Chair & Ottoman de Charles y Ray Eames (reconocidos internacionalmente como una pareja que manejó una especial concepción experimental y lúdica del acto creativo, y la forma de conllevarla con su estilo de vida signada a más de una disciplina: arquitectura, diseño de muebles, creación de cortometrajes y exposiciones, diseño de juguetes, y fotografía). En 1965 se propusieron crear una silla tan acogedora como la sensación envolvente de sentarse dentro de un guante de béisbol gastado, y así con líneas curvas, estructura fluida y asiento de cuero, efectivamente se ajusta como un guante. En casa Lomas Piedra se encuentra la versión tapizada en cuero blanco, que al igual que la mesa de Noguchi son muebles producidos por la firma Herman Miller (representada en exclusiva para Uruguay por Bertoni, donde fueron adquiridos hace varios años).

 

“Intervenimos estudiando el uso de los espacios y equipamientos, en la paleta de colores y texturas introduciendo el herrumbre natural del acero oxidado de las mesas contrastando con el azul jean de los sillones, y en leves texturas en paredes en color beige suave. Trabajamos en la elección de los equipamientos que incorporamos a los existentes, también en los elementos de iluminación, telas para tapicería y alfombras, en el diseño de mobiliario fijo de algunos espacios, en el diseño de los dormitorios de las niñas y la suite principal”, describe Federico Mujica.

 

El salón principal combina una paleta sobria con la piedra y el vidrio, juntos logran un ambiente con identidad.

 

El valor paisajístico de un proyecto de vida. Se proyectó una multiplicidad de espacios exteriores al amparo de los árboles existe- ntes en el terreno, ya maduros y frondosos: el jardín del frente de la casa orientado al Norte con un fogón bajo un pintoresco ejemplar de Aromo, el patio de cañas de bambú a la salida de la cocina-barbacoa con parrillero, y el deck de piedra   junto a la piscina orientada   hacia el jardín posterior con la vista hacia al campo de golf y al arroyo. Árboles frutales tales como naranjos, ciruelos y limoneros, además de la huerta con especies aromáticas, son el disfrute de toda la familia, mientras que la canchita de fútbol y la casita en el árbol fueron la excusa para vivenciar los espacios exteriores en todas las dimensiones, en el afuera estando adentro, y en los que pueden generarse para el esparcimiento de los más pequeños ¡para gastar energías corriendo lejos y trepando alto!

De la mano de Enrique y Cleo (de Vivero Mussacco) y de Gustavo Gervasi (de Vivero Le Jardín), se incorporaron ejemplares de árboles decorativos, con flores y frutos perfumados y de tamaño óptimo, los limoneros y naranjos son los reyes de los frutales en el jardín.

 

El deck, a diferencia de la clásica tirantería de madera, se construyó en losas de piedra de granito flameado, y se tomó además la astuta decisión de rodear un par de lados de pileta con pastos altos, para suavizar los bordes y crear un marco verde tupido para el agua. Las plantas aromáticas (que se ven lindas y generosas cuanto más sol reciben) están ubicadas cerca de las ventanas y en los rincones de las galerías cumpliendo varias funciones: perfuman, ahuyentan a los mosquitos y están a mano para una rica ensalada o una fresca limonada. En la galería, sofás en lapacho acompañan mesas y maceteros realizados en acero corten oxidados.

Lomas Piedra es transparencia. Para su autora el vidrio era el material que reunía las más acertadas condiciones para la intervención funcional y estética de este magnífico escenario, telón abierto al paisaje. En verano las elegantes y densas copas de los árboles envuelven toda la casa, haciéndola casi invisible desde la calle y protegiéndola del sol. En invierno, los árboles caducos pierden sus hojas, permitiendo que los rayos del sol penetren y calienten el interior, beneficiándose del aporte del acondicionamiento natural de la vivienda, estrictamente analizado por la arquitecta. Hecha a mano, piedra sobre piedra, la Casa “Lomas Piedra’’ es una vivienda con desarrollo y producción del estudio Karin Bia Arquitectos.

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