Solidez HEREDADA (parte 2)

Fotos Nacho CORREA BELINO /

Esta nota continúa de (parte 1)

Mauricio Cravotto: un profesor inspirador

Mauricio Cravotto fue uno de los exponentes de la arquitectura uruguaya que ya en la década del 20 tomó la delantera de difundir localmente las corrientes modernas (europeas y norteamericanas) a través de sus viajes, y las publicaciones que en ellos fue recopilando. Según señala el Dr. Arq. Jorge Nudelman (arquitecto, catedrático, investigador y magister en enseñanza universitaria) en el capítulo ‘Mauricio Cravotto: primer viajero, primer moderno’ de su trabajo Tres visitantes en París. Los colaboradores uruguayos de Le Corbusier, sobre la difusión de las arquitecturas modernas “percibidas como un conjunto homogéneo a través de revistas y fuentes más directas, por ejemplo, los viajes de becarios como Mauricio Cravotto, diplomado en 1917. Este fue el primero en estas misiones de captación de cultura, y se le reconoce como un introductor de esas tendencias modernas. El tour le insumió tres años (1918-1921); recorrió primero los Estados Unidos de América y, al término de la guerra europea, Inglaterra, España e Italia para finalmente establecerse en París. Allí asistió a los cursos de León Jaussely y Marcel Poëte, de los que se reconoció siempre deudor. En 1936 creó el Instituto de Urbanismo de la Facultad de Arquitectura, en una línea «científica» que tiende a sustituir el énfasis en la composición, aunque sin desterrarla del todo, de los modos del paisajismo beauxartiano” *(1).

En 1938 Cravotto viajó nuevamente a Italia y Alemania, y continuó haciéndolo en otras oportunidades hasta 1951, de cuyos informes de viaje el catedrático destaca su pensamiento antilecorbusierano, la familiaridad con los círculos artísticos y filosóficos alemanes, su amor por el gótico, su “sensibilidad antimetropolitana” y sus deudas con lo vernáculo. Describe Nudelman al respecto: “A pesar de sus ambigüedades, Cravotto catalizó a un grupo de arquitectos que se sentían a la vez comprometidos por el progreso y preocupados por «identificar una identidad» que los vinculara a un pasado digno, más allá de la magra tradición arquitectónica estrictamente nacional” (1).

En opinión de Danza “Mauricio Cravotto fue un profesor muy importante para la incipiente Facultad de Arquitectura por el momento histórico en el cual formó parte, a pocos años de su fundación en 1915. Cravotto pertenece a una de las primeras generaciones de egresados en arquitectura, la que contaba con una gran incidencia de las corrientes internacionales de las bellas artes, un sólido manejo de la estética y una gran apertura cultural que permitía a estos arquitectos absorber  con mucha naturalidad la revolución que se estaba dando en Europa en esos tiempos”. Por otro lado puntualiza, “formaba parte de una sociedad uruguaya pujante, económicamente en mejor situación que la del viejo continente producto de las guerras que lo azotaban, fuertemente posicionada como proveedores de materia prima a pesar de ser un país pequeño y, donde culturalmente la formación profesional de individuos crecía rápidamente por el temprano desarrollo del ámbito universitario en el marco de la educación pública, en los albores del siglo. Esto permitió una población muy ilustrada, una clase profesional culta que quería plasmar en sus casas y edificios esa cultura, que como colectivo social recibía con gran ímpetu las vanguardias europeas. Los principales referentes del arte y la cultura viajaban a Europa y pasaban largas temporadas allí, incluso traían en barco el mobiliario para toda su casa”.

A los arquitectos bien formados y viajados de la época, se sumaron los constructores con las mismas virtudes e impronta de conocimiento y cultura general de los primeros, “principalmente los italianos que venían con mucha solidez y expertise en el manejo de la tecnología del momento (el hierro, el cristal y un poco después del hormigón armado)”. Montevideo fue tela en blanco para esos ávidos constructores (Luis Andreoni o la dupla
Bello & Reboratti entre otros talentos importados) cuyas emblemáticas obras residenciales y otros edificios de mayor escala, que hoy soy testigo en la trama céntrica montevideana. “Esos tiempos posibilitaron la capacidad de generar y construir mucho, y también de reflexionar, pensar, educar, formar, en una facultad que vivió este fermento de una forma muy singular, embebida por ejemplo en la llegada de Le Corbusier en el 29. Cravotto es uno de los referentes de ese momento, híbrido, ecléctico (o sea no ortodoxo en su asimilación de la Modernidad) y con gran capacidad –como Vilamajó- de inspirar. Estos profesores arquitectos fueron muy inspiradores para sus alumnos, ellos luego los refieren a lo largo de sus carreras, y sus propias casas fueron reflejo en ese sentido”, relata Danza.

“Existen en el estudio muchísimos gráficos en diferentes soportes de papel que vale la pena apreciar de estos arquitectos, que con una mano brutal para el dibujo, la perspectiva y el grafismo, tenían una capacidad comunicativa enorme a partir de las trazas, porque el vínculo corporal entre el trazo en la mano y la expresión de la arquitectura era fuertísimo en aquellas épocas, el dibujo era como una prolongación del cerebro”, reflexiona el decano.

Según la Fundación Cravotto “la conservación de todos esos materiales fue posible gracias a una donación que realizó la esposa de Antonio Cravotto, Delma Isabel Menéndez Rigoli, a la fundación, la que comenzó hace mucho tiempo los trabajos de catalogación de diversos documentos como planos, dibujos, carbonillas, croquis, caromaquetas, memorias, cálculos y documentos correspondientes a proyectos de edificios. También planos y maquetas de concursos de arquitectura y proyecto de urbanismo, manuscritos de conferencias, cursos e informes. Un espacio especial ocupa el archivo fotográfico generado en conjunto con sus diarios de viaje, incluyendo negativos (placas y películas), diapositivas y positivos de arquitectura, urbanismo y paisaje”.

Además existe una Mapoteca, un Fichero y Muestrario Técnico de Construcción, una Biblioteca con 3.700 libros vinculados a la Arquitectura, Arquitectura paisajista, Urbanismo, Filosofía, Sociología, Geografía Humana e Historia Literaria (en la que se pueden encontrar ejemplares de primeras ediciones de Frank Lloyd Wright, Le Corbusier, Tony Garnier, Erich Mendelsohn, Werner Hegemann, Fritz Shumacher, Pierre Lavedan y Jean Badovici) y una hemeroteca compuesta por más de 2.000 ejemplares de revistas de arquitectura y urbanismo en su mayoría de procedencia italiana, francesa y alemana publicadas entre los años 1920 y 1980, entre las que se encuentran títulos como L´architecture D´ aujourd´hui (años 1939 a 1961), Domus (1953 a 1958), Werk (1977 a 1983), db (1962 a 1991), L´architecttura (1960 a 1973), Le vie d´Italia (1947 a 1967), La technique des travaux (1964 a 1977), Comunitá ( 1960 a 1969), Summa (1974 y otros), The architectural forum (1939 y otros), Humboldt (1966 a 1973) y The Arquitectural Record (1929 a 1931), entre otras.
Cravotto trabajó incansablemente para que las publicaciones que seguía y coleccionaba dieran fruto a generaciones venideras. En tal sentido Nudelman se refiere a su trayectoria docente: “Su presencia en la gestión de la biblioteca de la Facultad es significativa por la selección que hizo de las adquisiciones y suscripciones. Su entusiasmo por el valor didáctico del turismo terminó por darle el protagonismo en los concursos del Gran Premio -redactó frecuentemente, como director del Premio, los enunciados de las pruebas del concurso- y la iniciativa para la organización de los viajes colectivos de estudiantes a partir de 1947” *(1).

“Si bien no se tiene registro de sus donaciones de ejemplares, Mauricio Cravotto fue el primer director honorario de la Biblioteca de la Facultad de Arquitectura. Becado por el Gran Premio en 1918 realizó un viaje a Estados Unidos y Europa, donde evaluó varias bibliotecas, las colecciones que contenían y los sistemas de catalogación para replicarlos en la biblioteca de la facultad”, agrega Laura Cesio.

 

Foto Tano Marcovecchio (SMU, FADU-UdelaR)

«Arquitectura y diseño son una entidad
inseparable en esta casa.»
Marcelo DANZA

Geometría de una potente volumetría

Justo en la esquina de las calles Sarmiento y Mariscal Estigarribia (a metros del paso nivel sobre Bvar. Artigas conocido como puente Sarmiento) la casa luce como una pieza de otro tiempo, pero que persiste en el deseo de no ser olvidada. La casa se compone de cuatro niveles, una planta baja-subsuelo (semi excavada en relación a la calle) donde originariamente se ubicaba el estudio, primer piso y segundo se desarrollan los espacios
sociales e íntimos de la vivienda, y en un tercer piso (gálibo) se ubica otro espacio de considerables dimensiones con servicios independientes.

Originalmente, fue concebida como Vivienda-Estudio Cravotto Kalinen, proyecto del Arq. Mauricio Cravotto y construida entre 1931 y 1932. Por los valores intrínsecos de la obra, su integralidad de diseño y su valor testimonial fue declarada Monumento Histórico en 1990 (el edificio, además del equipamiento diseñado o seleccionado por el autor y los archivos que allí se encuentran), y nombrada Bien de Interés Departamental en 1995. Para describir la casa hacemos expresa referencia a lo publicado en la Guía Arquitectónica y Urbanística de Montevideo:
“La obra integra el selecto repertorio de pioneras expresiones modernas nacionales, de la década de 1930. Implantada en una esquina, Cravotto evitó imponer al espacio público una arista neta, disponiendo una secuencia de planos retranqueados. La integración de ambas fachadas se produce por el volumen rehundido revestido con piezas texturadas y de suave color, desde el que se proyecta la terraza hacia ambas aceras componiendo el giro. El juego de huecos y salientes se destaca con sombras profundas y desafía la idea tradicional de fachada contenida en un plano. La composición se libera de las reglas clásicas de simetría y ritmos, logrando un equilibrio fluido entre las partes.
Atendiendo la orientación norte y las proporciones del predio, priorizó la proyección hacia la avenida Sarmiento. La organización funcional se evidencia al exterior por los vanos y las terrazas, en una actitud extrovertida, mientras el estudio es un ambiente de reclusión que se muestra al exterior como basamento.

La oscura faja continua de sus banderolas le otorga levedad al conjunto despegando los pisos que están por encima. En el nivel superior, con un estudio más pequeño, la azotea-jardín ofrece un espacio abierto íntimo.  El interior, con particulares calidades en el diseño de pavimentos, equipamiento fijo y artefactos lumínicos, es coherente con la concepción general. Mientras que la dinámica del exterior de la avenida Sarmiento, tras la construcción del puente sobre Bvar. Artigas, desvirtuó en parte la tranquilidad del entorno original” *(2).

No solo la sucesión de terrazas llama la atención en esta esquina. Esta singular composición en un sector de la fachada responde a “piezas prefabricadas cementicias que reflejan una intención conceptual en el diseño”, puntualiza Cesio. El Arq. Willliam Rey Ashley en el artículo “Modernidad-clasicismo, técnica-naturaleza” de la publicación Montevideo afuera se refiere al meticuloso diseño del arquitecto a través de “sutiles detalles ornamentales, dando cuenta de una decoración moderna que, según Cravotto, debe ser siempre ‘una forma refinada, simple, gentil, diseminada como acentos en los edificios’ y nunca un aditivo innecesario o injustificado. En este sentido, destacan los paños texturados y cromatizados del revoque, que enriquecen con su relieve los planos rehundidos” *(3).

 

El equipamiento, tanto del estudio como de la vivienda, fue diseñado por el propio Mauricio Cravotto desde principios de los años 30, completado entre 1936 y 1946, de los que se conservan planos y plantillas en proceso de digitalización. Se valió de aquellos tipos de madera que mejor respondían a la construcción de muebles, que por su higroscopia eran capaces de absorber humedad del aire o incluso directamente del agua, y su polaridad la hace receptiva a sustancias como barnices, pegamentos o pinturas. En el comedor, la mesa es extensible para nuclear ocho sillas, un bar móvil realizado en Palo de rosa y Nogal, además de otros muebles vajilleros. El enchapado en Arce blanco fue utilizado para el mobiliario del dormitorio principal y la madera de Haya para las sillas. La iluminación está presente con artefactos tipo tulipas de vidrio, características de la estética modernista de la época.

Entre las obras de arte se encuentran una acuarela del Arq. Juan A. Scasso, cuadros de Delma (esposa de Antonio Cravotto), una obra del Arq. Giancarlo Puppo, una fotografía tomada por Carlos Surraco, un croquis de Mauricio Cravotto y una vasija cerámica con soporte en hierro de origen italiana con etiqueta de Petuco y Tolio, entre otras piezas.

Para cerrar esta ilustrativa charla, y hasta que felizmente podamos apreciar la casa en vivo y en directo, compartimos la sensación final del decano de la facultad en representación de la universidad como máximo órgano rector de la educación pública en Uruguay: “Quiero destacar el hecho de que la sociedad en su conjunto, y más allá de los mecanismos, está confiando estas transiciones a la Universidad de la República para mantener estas piezas, estos pedazos de memoria, este modo de construir la historia de la arquitectura, al posibilitar la gestión museística de estas casas”.

 

El extremado espíritu viajero de Mauricio Cravotto sin dudas fue el interés embebido en esta relevante adquisición de la casa para que los futuros grupos de viaje encuentren identidad, además de una sede física de referencia en los tres años que dura la preparación y el ahorro para el viaje de estudios de cada generación. Esta nueva gestión en la Casa Cravotto está abierta a recibir cualquier tipo de apoyo financiero, sea de la órbita pública o privada. Colaborar en el mantenimiento de este acervo, involucrarse y pertenecer a esta existencia relevante para la cultura local, es una acción perfectamente posible para el ámbito empresarial para potenciar la comunicación de las marcas como alternativa a los tradicionales formatos publicitarios, apostando al valor agregado de esas sinergias en línea con excepcionales experiencias a nivel regional. La apertura será una experiencia ineludible, para cualquier ciudadano interesado en el valor de estos vestigios de la arquitectura nacional, en el marco de una casa museo posible de recorrerse. ■

 

*(1) Jorge Nudelman. 1929. Tres visitantes en París: Los colaboradores uruguayos de le Corbusier. Ediciones Universitarias, Unidad de Comunicación de la Universidad de la República (UCUR), 2014 (Montevideo, Uruguay).
* (2) AAVV IHA: L. Carmona, M.L. Cesio, A. Mazzini, P. Gatti, S. Ántola, C. Ponte, R. García Miranda, M.Russi. Guía Arquitectónica y Urbanística de Montevideo. Unidad del Patrimonio; Intendencia Municipal de Montevideo. Instituto de Historia de la Arquitectura; Facultad de Arquitectura; Universidad de la República. Junta de Andalucía, 2008/tercera edición (Montevideo, Uruguay).
*(3) Montevideo afuera. Editorial BMR, año 2015 (Montevideo, Uruguay).

 

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